Mitos de veras LIV: Robert Mitchum

Nadie pone en duda que Robert Mitchum es una auténtica estrella. Sin embargo, cuando se enumeran a los más grandes, solemos olvidar su nombre, quizás porque su filmografía es harto irregular. Sin embargo, participó en media docena fantásticos filmes.

La vida del joven Mitchum fue terriblemente difícil. Huérfano de padre a los 2 años, de adolescente huyó de casa y se lanzó a la carretera. Con 14 años le acusaron de vagancia, pero huyó del reformatorio donde le habían confinado. A partir de ahí, trabajó en variopintas ocupaciones –llegó a escribir para un astrólogo– mientras comenzó a actuar en pequeñas obras teatrales.

Más adelante llegó la fama. Y Mitchum se transformó, pues su vida privada como estrella fue poco jugosa. Se casó en 1940 con Dorothy, la mujer que la acompañó hasta su lecho de muerte, en 1997. El actor, incluso cuando estaba en la cima de su fama, pasaba bastante de la misma. Ese aire de indiferencia era marca de la casa tanto en las pelis como fuera de ellas.

Entre sus actuaciones, sin duda la mejor es en “La noche del cazador”, donde encarna a un oscuro personaje lleno de matices, soberbio papel que NO le valió una nominación a los Oscar.

Aparte, hay títulos de cine negro tan valiosos como “Regreso al pasado” o “El cabo del terror”, melodramas como “Con él llegó el escándalo” o “La hija de Ryan”, y, sobre todo, algunos westerns inolvidables, como “El Dorado”, donde Mitchum hizo del pistolero borracho que ya había encarnado Dean Martin en “Río Bravo”.

Los grandes fans de Robert Mitchum, empero, se quedan con sus muchas películas de guerra, en su momento exitazos de taquilla, aunque hoy quizás se hayan quedado un poco antiguas. Como también han envejecido mal las series de televisión que rodó en los 80.

Robert Mitchum es uno de los grandes. Su mirada penetrante, su hieratismo y su voz le convierten en un actor eficaz. Su presencia y su carisma, es una gran estrella. Aunque tenga pocas películas grandiosas.