Looper

El asunto del destino es una constante en la creación humana. Saber si existe, si podemos cambiar nuestro futuro o, aún mejor, nuestro pasado… son enigmas tan esencialmente humanos que nos apasionan aunque no nos demos cuenta de su existencia. De ahí que un subgénero fundamental del cine actual sea el de los viajes en el tiempo, sobre todo en el sentido de qué efecto puede tener en el presente cualquier mínima alteración de nuestro pasado. 

Son muchas las películas que han tratado este tema, pocas dignas de ser recordadas. Me quedo con “Regreso al futuro” y, aunque no tenga que ver con la ciencia ficción, “El efecto mariposa” por su capacidad para plantear preguntas sin respuesta desde un punto de vista del puro entretenimiento y el sentido pleno de la tensión dramática.

Acaba de estrenarse en España “Looper”, filme que vuelve a los viajes en el tiempo, aquí con el único objetivo de enviar al pasado a sujetos con el fin de asesinarles y así no dejar huella del crimen. Protagonizada por Bruce Willis y Joseph Gordon-Levitt, ambos espléndidos, la película plantea un improbable encuentro entre el mismo individuo separado en dos por tres décadas de diferencia. Lejos de aliarse, serán enemigos reconciliables pues el alma humana, según esta tesis, no deja de cambiar, especialmente sus deseos y miedos.

Cualquier otra cosa que diga sobre la trama tan solo servirá para estropear las innumerables sorpresas del magnífico guión de “Looper”. Es un filme altamente recomendable para todos los públicos. En primer lugar, porque su primera fachada es de acción y ciencia ficción. Son muchas las persecuciones, los tiroteos, las peleas. Incluso los diálogos y los secundarios se ajustan a estos géneros.

Pero debajo de todo esto el filme esconde un drama hondo y sensible sobre la soledad humana, la sociedad hostil, la maternidad, el propio sentido del yo ante la esfinge de la existencia y de la muerte. Junto a la violencia expresa y tácita, “Looper” regala numerosas secuencias de enorme intimismo -por ejemplo, todo lo relacionado con Emily Blunt, también espléndida- que parecen más propios de una película de Oscar que de taquilla. Con ropajes -que no presupuesto- de superproducción, es un melodrama intenso y cercano sobre el hombre y sus cuitas existenciales, un regreso a los eternos temas del destino y la responsabilidad humana.

Dirigida y escrita por Rian Johnson -un nombre que hay que tener en cuenta para el futuro cercano- “Looper” es un denso ejercicio filosófico con la fuerza de una buena película. No hay nada humano que escape a su metraje. Intensa, bonita, perfectamente dialogada, sobria en su presencia, es un peliculón que parece tener más influencia de Shakespeare que de Spielberg.

Y eso aunque, como sucede siempre que se tratan los viajes en el tiempo, al final nada se sostenga, la trama se derrumbe ante el más leve juicio racional. Pero la magia del cine tiene eso; es capaz de hacernos olvidar todo durante un par de horas y reflexionar sobre todo a partir de un sueño imposible. Pura magia.