Frankenweenie

La estrella de Tim Burton parecía haberse apagado un tanto en los últimos tiempos, con títulos tan excesivos como “Alicia en el país de las maravillas”, “Charlie y la fábrica de chocolate” o “El planeta de los simios”. Pero alguien de su evidente talento siempre puede regresar al camino de joyas como “Big Fish”, “Mars Attacks!” o “Eduardo Manostijeras”. Es lo que ha hecho con “Frankenweenie”.

Este filme de animación recupera al mejor Tim Burton. En primer lugar, la ágil historia muestra una comedia fantástica que recrea un alucinante y tétrico mundo donde unos niños de aspecto melancólico consiguen crear una terrorífica pesadilla que hace temblar los cimientos de su triste pueblo.

En segundo, Burton recupera su mejor sentido del humor para sugerir mil ironías críticas y burlescas sobre el mundo que vivimos. A ello se une la siempre magistral capacidad visual y estética de un creador completamente original.

Por fin, “Frankenweenie” es un homenaje al viejo cine, especialmente al de terror y, sin dejar de ser una comedia apta para niños, nos transporta a un mundo de magia donde los filmes se consideraban nuevas vías para soñar. En ese sentido, durante hora y media el espectador se ve transportado a algo bien lejano a su rutinaria existencia.

“Frankenweenie”, en la que Burton ha vuelto a colaborar con Disney, es una espléndida película que entretiene a los más jóvenes pero cuya riqueza de matices dramáticos y estéticos sólo están al alcance de los adultos, por lo menos de aquellos que han conseguido superar las reticencias generales a la animación.

De magnífica factura técnica, este filme es uno de los mejores de 2012. Además, el tráiler solo anunciaba lo justo. “Frankenweenie”, gracias a ello, está llena de maravillosas sorpresas que consiguen que cualquier pueda disfrutar del cine como si fuera un niño… de 1935.