Mercenarios de cine

Hace un par de años se estrenó en todo el mundo “Los mercenarios”, retorno de Sylvester Stallone a la gran pantalla acompañado de Jason Statham, Jet Li, Dolph Lundgren y otras estrellas del viejo cine de acción, al tiempo que Bruce Willis y Arnold Schwarzenegger hacían pequeñas apariciones. A pesar de ser una de las peores películas de la historia, sobre todo gracias a la torpe e inconexa dirección del propio Stallone, fue un éxito de taquilla.

Por eso, y porque la edad no perdona, sólo dos años después vuelven estos mercenarios a jugar a rememorar, más que sus filmes de los 80, un estética televisiva en plan “El equipo A”, solo que con más violencia y sangre a borbotones, como si fuera un videojuego “vintage”. La segunda parte está mejor dirigida, gracias a Simon West, y a los antes mencionados se unen ahora Chuck Norris y Jean-Claude Van Damme, al tiempo que Willis y el ex gobernador de California aparecen más minutos y, sobre todo, dan muchísimos más tiros y matan a un sinfín de malotes de pacotilla.

Con este “Dream Team” del cine de acción del cercano pasado no hacía falta un guión de relumbrón; bastaba con un apaño de transiciones entre escenas de tiros y ruido, alguna escena medianamente tierna y unos diálogos que, sin ser buenos, siempre andan detrás de la “frase soñada”. Así, aunque palidece frente a títulos como “Acorralado”, “Terminator” o “La jungla de cristal”, la cinta ofrece lo que prometía, ni más ni menos.

Lo revelador de todo este asunto es que “Los mercenarios 2” ha copado los primeros puestos de la taquilla allá donde se ha estrenado. Es cierto que este verano está siendo uno de los peores que uno recuerda en cuestiones cinematográficas –menos mal que Batman vive– pero que unos ancianos triunfen con una fórmula quizás no tan trasnochada como parece muestra en qué mundo vivimos, en qué crisis creativa nos encontramos.

“Los mercenarios 2″, más que los estragos de la edad, muestra perfectamente los de la cirugía plástica remendona. Los rostros de Stallone, Schwarzenegger y Van Damme son paródicas máscaras de sí mismos, y su incapacidad de gesticular recuerda al infierno de “2013: Rescate en LA”, protagonizada por Kurt Russell, otro que se ha operado fatal.

A pesar de este involuntario homenaje a los museos de cera, lo cierto es que cualquiera de estas añosas estrellas del viejo cine de acción tiene más carisma que cualquiera de sus jóvenes compañeros de reparto. Liam Hemsworth, por ejemplo, apenas se diferencia de su hermano Chris, alias Thor. Tan solo Statham tiene personalidad, pero nunca ha tenido guiones a la altura de “Predator” o “El último boy scout, salvo cuando ha trabajado en el cine británico.

“Los mercenarios 2″ es una especie de viaje en el tiempo hacia un cine que ya no se hace: especialistas, efectos especiales a la antigua, actores mal envejecidos… solo que con un guión del siglo XXI. A pesar de ello, triunfa en el mundo entero. Y por eso sobre nosotros se cierne la amenaza de una tercera parte con la incorporación de Wesley Snipes. ¡Cielo santo!