Ted

Existe alguna posibilidad de que el nombre de Charles Bukowski aparezca en la misma película que homenajea –casi copia– “Aterriza como puedas”? ¿Es lógico que un rescate de última hora del terriblemente envejecido filme “Flash Gordon” conviva con una parodia de un filme porno protagonizada por un oso de peluche? ¿Puede un puñetazo a un menor convertirse en uno de los mejores gags de la historia? ¿Acaso alguien imaginaba que el soso Mark Walhberg podría estar a la altura de la creciente estrella de Mila Kunis?

La respuesta a todas estas preguntas, y muchas más, se encuentra en “Ted”, el primer largometraje dirigido por Seth MacFarlane, creador de series como “Padre de familia” y “American Dad”. De nuevo sitúa un ser heteróclito –allí un bebé, acá un extraterrestre– en el mundo real, en este caso un oso de peluche que cobra vida gracias a un inopinado milagro navideño, para crear un mundo surrealista y propicio para todo tipo de situaciones irreverentes, cómicas, divertidísimas.

“Ted” es una maravillosa sorpresa. MacFarlane, siempre sospechoso de deberle demasiado a Matt Groening, ha dado rienda suelta a su descaro con una comedia gamberra que atenta contra la dictadura de lo políticamente correcto. Nada en esta película sigue las reglas del establishment y, no obstante, conforma una típica comedia romántica donde el chico, de 35 años, no madura porque sigue aferrado a su oso de peluche que, empero, es un rijoso, juerguista e irrespetuoso individuo que busca su lugar en el mundo.

Como suele suceder siempre que tratamos de la buena comedia demoledora, la ternura de fondo es el perfecto poso para que se sostengan diálogos brillantes, gags groseros, momentos de humor absurdo, otros de difícil digestión, críticas nada solapadas al sistema e, incluso, oscuras referencias al 11S, donde solo la suerte evitó que el propio MacFarlane falleciese en uno de los aviones que se estrellaron contra las Torres Gemelas.

Tan diferente, tan única, es “Ted” que los dos momentos culminantes son una juerga donde el principal inductor al exceso es el avejentado protagonista de “Flash Gordon” y una pelea entre el protagonista y su oso de peluche. Pura comedia, disparate absoluto, enorme talento, gozo para todos aquellos que disfrutan del humor más salvaje y son capaces de ignorar el exceso de grosería o de zafiedad en el que a menudo cae MacFarlane.

Aparte de la buena factura de la comedia, en “Ted” destaca el elenco al completo, con especial mención para el siempre hilarante Giovanni Ribisi y la bellísima Kunis. MacFarlane demuestra que, aparte de dibujos animados, sabe dirigir actores de carne y hueso; jamás Walhberg estuvo tan creíble.

Aunque no es un filme para todos los públicos –ni por edad, ni por sensibilidad, ni por ideas– “Ted” es una magnífica comedia que supera lo indecoroso con una frescura inédita en los últimos años. MacFarlane, por fin, parece haber superado sus viejos complejos para convertirse en un director capaz de hacer temblar los cimientos de nuestra hipócrita y amoral sociedad moralista, valga el absurdo.

P.S.: La película ha sido calificada para mayores de 16 años. ¡Cuidado! La calificación se queda corta. Es solo para adultos, nunca para niños.