El legado de Nora Ephron

Acaba de fallecer Nora Ephron, brillante escritora cinematográfica y periodística, hija de guionistas, un personaje diferente –más culta, más inteligente, más crítica– al imperante en el mortecino ambiente del Hollywood de los últimos 20 años. Tras haber escrito unos diez guiones cinematográficos y dirigido ocho largometrajes, todos ellos de irregular factura, Ephron pasará a la historia por dos logros mayúsculos: “Cuando Harry encontró a Sally” y “Algo para recordar”-

“Cuando Harry encontró a Sally”, escrita por Ephron, dirigida por Rob Reiner y estrenada en 1989, es una espléndida comedia que, a partir de unos impecables diálogos, homenajea al Hollywood de la edad de oro añadiéndole un nuevo factor: la influencia del humor cáustico de Woody Allen. Ambientada en Nueva York, esta romanticomedia es un espléndido juego que mezcla lo artístico con lo comercial, lo profundo con lo superficial, el chiste pedante con el procaz, un alarde de guión que, a partir de los dos magníficos protagonistas –impecablemente encarnados por Meg Ryan y Billy Crystal–, reinventó un género que, desde entonces, cambió radicalmente para adaptarse a los nuevos tiempos.

Ephron no inventó la pólvora; se limitó a combinar los viejos elementos del cine clásico –ritmo, chispa en cada frase, optimismo, humor, crítica solapada, capacidad comercial…– con el universo alleniano de preocupaciones existenciales sin respuesta combinadas con la reflexión cómica sobre la esquizofrenia del ser humano contemporáneo y su incapacidad para las relaciones sentimentales. “Cuando Harry encontró a Sally” es una delicia dialogada, una joya con final feliz que, indudablemente, debe mucho a “Manhattan” y “Annie Hall”.

La otra gran aportación de Nora Ephron al cine fue su guión de “Algo para recordar” que, además, dirigió para tener un mayor control artístico sobre su creación. Este filme, homenaje a “Tú y yo” de Leo McCarey, continúa la línea marcada por Harry y Sally, pero se añaden elementos pseudomágicos sobre la media naranja y el destino al que cualquiera está abocado. Con Tom Hanks y Meg Ryan, incluso un niño, la película es un alarde de sentimentalismo controlado al servicio de unos diálogos geniales y algunas secuencias de conmovedora belleza dramática.

Aparte de estos filmes, en la filmografía de Nora Ephron encontramos otros títulos decentes como “Tienes un e-mail”, “Michael” o “Julie o Julia”, y algunos otros dignos de ser olvidados. Sin embargo, su influencia en la comedia romántica del siglo XXI es enorme. “Cuando Harry encontró a Sally” y “Algo para recordar”, sin perder de vista el pasado glorioso de Hollywood y acercando a Woody Allen al gran público, son dos espléndidos monumentos que hacen reír, emocionan e invitan a la reflexión. Lástima que su calidad sea lo único que sus sucesores no hayan conseguido imitar. El resto forma parte de la historia del cine, ahora en plena decadencia porque cada vez quedan menos guionistas de la talla de Nora Ephron.

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