Memorables LI: Grease

En 1978 se estrenó “Grease”, adaptación libre de un musical de Broadway que se convirtió, tras “Tiburón” y “La guerra de las galaxias”, en el mayor éxito de taquilla de los 70. La crítica fue benévola con el filme pero ha sido el paso del tiempo el que la ha colocado entre uno de los mejores musicales de siempre, entre una de las comedias más divertidas y optimistas de la historia.

“Grease” cuenta la imposible historia de amor entre Danny, macarra de ceñido pantalón, y Sandy, cursi estudiante perteneciente a otros modos y época. El filme se ambienta en un instituto de los años 50 donde dos bandas, una de chicas y otra de chicos, campan por sus respetos con una rebeldía que tiene más de travesura infantil –encarnada por actores en su mayoría cercanos a la treintena– que de gamberrismo en plan “Desmadre a la americana”. Ligereza crítica que forma parte del éxito de esta película de humor más bien blanco.

Tres son los elementos que han hecho memorable este filme. En primer lugar, la banda sonora, ligeramente basada en el musical de Broadway. Cuatro de sus canciones más conocidas –“Sandy”, “Hopelessly devoted to you”, “Grease” y “You are the one that i want”– se compusieron exclusivamente para el filme. Junto a “Summer nights”, del original, forman un magnífico pentagrama que forma parte del acervo cultural de nuestros días.

Otro elemento es el guión, donde las historias románticas se libran de cursilerías gracias una sucesión ininterrumpida de gags inolvidables que, un cuarto de siglo después, continúan haciendo reír a cualquier espectador. Por fin, cada uno de los personajes es perfectamente reconocible. Desde la pareja protagonista hasta Kenicky y Rizzo, cuya redención final es tan improbable como gratifcante, pasando por cada uno de los pequeños secundarios que pasan ante nuestros ojos.

Olivia Newton-John y John Travolta forman en “Grease” una de las grandes parejas de siempre. Este filme gana enteros cada año que pasa. Ligero, optimista, agradable… alcanza la genialidad gracias a su inolvidable banda sonora. Personalmente, prefiero la maravillosa canción “Hopelessly devoted to you”, rodada e incluida durante la posproducción, y candidata a un Oscar. Pero si algún número es parte de nosotros es “Summer nights”, un canto del cisne de ese cine donde la música y las letras dulzonas sustituían el ingenio de los diálogos. Magia pura.