Pilares para una industria

El cine español sufre una crisis aparentemente sempiterna. Aparte de los problemas estructurales –endogamia extrema, personalismo megalómano, subvención-dependencia, etc.– su principal carencia es no interesar –incluso repeler– a su público natural. En Francia, Dinamarca o Italia los cines nacionales tienen altas cuotas de pantalla. El tan “desarrollado” –alrededor de 100 producciones al año, muchas de las cuales ni siquiera se estrenan– cine español seguramente tenga el menor índice de taquilla del mundo.

Sin embargo, el viernes pasado se estrenó “Tengo ganas de ti”, dirigida por Fernando González Molina y protagonizada por Clara Lago, María Valverde y, sobre todo, Mario Casas. Basada en la novela homónima de Federico Moccia, segunda parte de “Tres metros sobre el cielo”, el filme va a ser un éxito de taquilla que atraerá a cientos de miles de adolescentes, sobre todo féminas, deseosas de saber cómo continúa la vida de Hache, Babi y demás personajes de tan comercial universo.

Aunque el sábado España jugase contra Francia en la Eurocopa, “Tengo ganas de ti” se ha convertido en uno de los tres mejores estrenos de toda la taquilla española… porque ofrece algo que el público quiere ver. Moccia, con sus tramas un tanto previsibles, es un buen constructor de personajes y culebrones que atrapan el interés y la fidelidad de los jóvenes. A eso se une el buen hacer de González Molina que, sin alardes, ha transferido a la pantalla lo principal de la novela dando suficiente fuerza a las escenas de acción y de cama, y enormes cargas melodramáticas a las románticas.

En todo este asunto sobresale Mario Casas que, aunque sea de la muy española escuela de decir frases sin vocalizar para que apenas se le entienda nada, es guapo, fuerte, tiene estrella y es capaz de levantar pasiones entra las adolescentes que suspiran por sus sonrisas, sus brazos y sus abdominales. No es un gran actor, pero fascina al público. Suficiente para vender entradas.

El fenómeno “Tengo ganas de ti” –que tuvo su equivalencia en Italia– muestra un camino a seguir por el cine español. Producido por Antena 3, tan solo ha hecho, con un mínimo de corrección, algo que interesa a un importante sector del público español. Los jóvenes acudirán en masa a ver la película. Lo mismo que consiguieron, en otros géneros y con otros sectores poblacionales, cosas como “Torrente”, “Fuga de cerebros” o “Rec”.

Por tanto, la cuestión no es que el público español tenga alergia a su cine. Cierto es que existen numerosas reticencias a la hora de acudir a un filme de producción nacional. Pero esta tendencia, muy poderosa, se ve fácilmente vencida en cuanto alguna película ofrece algo que la gente quiere ver, ya sea el argumento, los chistes o los artistas. Las niñas ya no quieren ser princesas, pero les encantaría que Mario Casas las secuestrara en su moto. La ecuación no es nada compleja; solo hace falta que los que no quieren ver abran los ojos.