Mitos de veras XXXVIII: Clive Owen

El Reino Unido es la cantera más fiable de intérpretes de teatro y cine. Cualquier actor británico sabrá modular impecablemente su voz y será capaz de encarnar cualquier papel con maestría, por difícil que sea. Clive Owen, además, tiene una presencia que recuerda a estrellas de otras épocas. En cualquier otra que no sea esta sería un actor con una filmografía sobresaliente. No es así y, empero, es una auténtica estrella.

Como la gran mayoría de los actores británicos, Clive Owen comenzó muy jovencito en el teatro, y pasó por la Royal Academy of Dramatic Art antes de actuar en el Young Vic Theatre Company. Pero no alcanzó la fama hasta 15 años más tarde. Antes coqueteó con algunas películas menores y mucho telefilme.

Su primer gran éxito teatral llegó, a finales de los 90, con “Closer”, espléndida obra que también bordaría en el cine varios años más tarde, compitiendo con Natalie Portman y comiéndose a Jude Law y Julia Roberts. Sin duda, su mejor película hasta la fecha. Antes había participado en “Gosford Park” y “El caso Bourne” como secundario y protagonizado la pésima “El Rey Arturo”.

Y después “Sin City”, donde encarnó a la perfección el espíritu de la novela gráfica de Frank Miller. El resto de su filmografía –destacan “Duplicity”, “Plan oculto” o “The international: Dinero a la sombra” – no está a la altura de un actor de su presencia y aptitudes interpretativas. Tan solo parece algo mejor ese chiste macabro que a la postre es la muy entretenida “Shoot ´Em up”.

Hace 30, 50 u 80 años, Clive Owen tendría, después de diez años de fama internacional, una filmografía realmente recomendable. Hay madera de estrella, de mito, pero le ha tocado nacer en una época de guiones flojos, montajes epilépticos y ceguera sistemática de Hollywood. Por algo su mejor trabajo es fruto de una adaptación de una obra teatral, estrenada en Londres, por supuesto.