Mitos de veras XXXVII: Darth Vader

En una votación realizada por la revista “Time Out” de Nueva York, Darth Vader fue de nuevo elegido el mejor villano de la historia del cine por delante de, entre otros, Hannibal Lecter, el reverendo de “La noche del cazador” o la bruja de “El mago de Oz”. Vader, sobre todo en estos tiempos que corren, mantiene esa inefable magia del implacable asesino de inútiles. ¿O es que a nadie se la ha ocurrido, de vez en cuando, estirar el brazo, acercar pulgar e índice y dejar sin respiración a más de uno?

Ya sea con la voz de James Earl Jones o de Constantino Romero, el asmático lugarteniente del emperador de “La guerra de las galaxias” es único en su género. Ataviado con una armadura basada en la de los samuráis, el guerrero sith resulta tremendamente inquietante tanto en la primera parte -realmente la cuarta- como en “El imperio contraataca”. Inquietante porque, en el fondo, a todos nos gustaría tener algo de él.

Su fama y su constante presencia no se deben al “yo soy tu padre” ni a su redención de “El retorno del Jedi”. Ni siquiera a la segunda trilogía -que es la primera- que narró su sacrificio al reverso tenebroso para salvar a su amada y sus hijos. Eso es tan solo parte de la leyenda. Si continúa ahí, haciéndonos disfrutar con sus maldades es por su capacidad para librarse de un plumazo de todo aquel que le falla, de hacer cosas perversas sin otra finalidad que la del propio mal en sí.

Curiosamente, el malo más famoso de la historia del cine no tiene rostro. Quizás también ahí resida parte de su encanto. Además, contrasta enormemente con la flojera del Luke de Mark Hamill y del Anakin de Hayden Christensen, dos blandengues al lado de este Liberty Valance del espacio. Él maneja su espada láser con una mano, dirige las operaciones mientras el emperador descansa, destruye planetas enteros sin pestañear siquiera, si pudiera.

George Lucas, el diseñador Ralph McQuarrie y el ingeniero de sonido Ben Burtt crearon un villano irrepetible. Porque es inmoral y no amoral, porque respeta el rígido código ético del lado oscuro, porque es capaz de ser malvado incluso cuando desea ser padre -¿acaso quería derrocar al emperador junto a Luke?-. Darth Vader, con menos de 40 años, ha conseguido ser el mejor malo de siempre. Y así seguirá siendo porque es difícil explicar concretamente las razones de la fascinanción que sigue ejerciendo sobre los espectadores del mundo entero.