Abismos

El objetivo de un tráiler es promocionar una película, atraer la atención del potencial espectador e incitarle a pagar una entrada para ver el prometedor estreno. Lo que nunca debe hacer un vídeo promocional es destrozarte un filme, darte más de lo necesario, porque entonces se rompe la magia, la sorpresa, se eliminan las ganas de saber.

Al borde del abismo” es una película que empieza impecablemente: un hombre alquila una habitación en un buen hotel, desayuna opíparamente con champán, sale por la ventana y amenaza con suicidarse. Una serie de planos vertiginosos nos muestran el peligro mientras la policía, los bomberos y los cotillas de Nueva York se movilizan. Magnífico comienzo que abre mil posibilidades.

El problema es que el tráiler ya te había avisado de que no había tal intento de suicidio, de que tan solo era una maniobra de distracción para robar un gran diamante, de que el “desperado” tenía dos cómplices, e incluso te desvelaba que el malo malísimo era Ed Harris, el único actor con auténtico carisma de toda la producción, por lo que ese dato quedaba indeleblemente grabado en la memoria.

Así, al comenzar a ver “Al borde del abismo”, en lugar de meterme en la trama, estaba más pendiente de cuándo iba a comenzar el robo. Así no hay manera. Y menos cuando esta película lo mejor que tiene es su primera media hora, un deslumbrante planteamiento con mil pequeños detalles que incluyen intriga, acción, buenos diálogos y una gran tensión dramática.

Luego, cuando el tráiler ya ha dejado de ejercer su maléfica influencia, el filme se desinfla. La trama es harto complicada y las salidas que se dan son previsibles, increíbles, a menudo risibles. Lo peor de todo es el robo, protagonizado por Jamie Bell y Genesis Rodriguez que, queriendo hacer comedia, son dos simples histriones sin apenas vis cómica, lo que desarbola aún más el ya de por sí absurdo e inverosímil plan de guante blanco.

Salvo Ed Harris y la siempre eficaz Elizabeth Banks, el elenco también resulta penoso, comenzando por el protagonista, Sam Worthington, que, a pesar de ser el de “Avatar”, sigue sin conseguir parecerse a sí mismo. Viendo las interpretaciones, uno se pregunta qué hacía el director Asger Leth durante el rodaje.

Aun así, la gran lacra de “Al borde del abismo” es el tráiler, que desveló toda la sorpresa de un filme que, de nuevas, habría sido hasta apasionante. En Hollywood, además de la crisis creativa y de estrellas, ya ni siquiera saben promocionar debidamente sus productos. ¿Ni siquiera les enseñan eso en las grandes escuelas de negocios?

P.S.: Después de recomendar “Intocable” a numerosos conocidos, la gran mayoría se ha lanzado a la descarga gratuita de internet, dominada por dos o tres sujetos que se encargan de distribuir el material. ¿No es eso un delito? Entre los responsables de Hollywood y los irresponsables del resto del mundo, se van a cargar el negocio.