Memorables XXXVII: Flashdance

No solo de buen cine vive el hombre. Este medio de comunicación con aires de arte es tan extraño que no necesita de obras maestras para crear algunos momentos mágicos que, en su momento, consiguieron cambiar una perspectiva y crear una nueva que, más que moda, consigue permanecer como tendencia indeleble. Ese es el caso de la mediocre “Flashdance”.

A comienzos de los 80 “Flashdance” fue un proyecto que dio mucho que hablar. Antes que de Adrian Lyne, se habló de Brian de Palma como posible director. Antes que de Jennifer Beals, de Melanie Griffith como protagonista. Al final, el filme se estrenó, sin mencionarse que la actriz no era la misma que bailaba, y fue un sonado éxito de taquilla que superó los cien millones de recaudación, un mundo en aquella época.

“Flashdance” es un melodrama mediocre que, además, con el paso del tiempo ha ido perdiendo frescura. ¡Qué viejos se han quedado los 80! El filme apenas es una excusa para ir encadenando algunos números musicales de irregular factura. La enorme popularidad del filme en 1983 dice más de la época que muchos tratados sociológicos que se puedan escribir.

Sin embargo, la secuencia final ha quedado grabada a fuego en la memoria colectiva. Beals, de negro, con calentadores, baila para cinco serios profesores en las pruebas de acceso a una academia de danza. Al ritmo del “What a feeling” de Irene Cara la escena muestra una apertura musical y danzante que se confirmaría con el paso de los años. Además, la calidad musical, del baile -ejecutado realmente por Marine Jahan con una estruendosa peluca-, del salto -realmente de Sharon Shapiro-, del paso de breakdance -de Crazy legs, la primera vez que se veía algo así en la gran pantalla-, del triunfo de la modesta chica… el conjunto continúa logrando que el espectador se emocione y tenga, impepinablemente, ganas de bailar.

“Flashdance” sería una película condenada a desaparecer si no fuera por esa secuencia, desde entonces mil veces imitada.