La derrota de Hugo

Un símbolo: nunca hubo gala de los Oscar tan sosa como la del pasado domingo. El triunfo de una película extranjera culmina el proceso de lento deterioro de una industria que, desde los 70, ha iniciado un paulatino e imparable declive. Incluso se rumorea que el año que viene la ceremonia ni siquiera se celebrará en Los Ángeles. ¿Quiere eso decir Nueva York? ¿O, más reveladoramente, Londres, Pekín o Dubai?

La perfecta imagen del Hollywood derrotado es “La invención de Hugo”. En primer lugar porque Martin Scorsese, nunca entregado del todo a la meca del cine, fue el último mohicano dispuesto a competir con Michel Hazanavicius. Segundo porque, a pesar de haber ganado 5 Oscar que demuestran su calidad técnica, es una película hueca; aún más, terriblemente ñoña y muy alejada del mejor Scorsese. Es un filme para niños, pero sin sentido.

Hugo es un huérfano que, solo, vive en una estación de París en los años 30 del siglo XX. Ha perdido a sus padres, trabaja manteniendo en marcha todos los relojes de la estación para que no le descubran los servicios sociales y se lo lleven a un orfanato y, sobre todo, desamparado, sitúa toda su esperanza en arreglar un autómata. Hugo es un personaje desolador. Pues bien, en un momento de la película se dice que un cineasta venido a menos posee mucha más tristeza que la que anega el alma del protagonista. Eso no se lo cree ni un niño. ¿Acaso no hay ideas mejores en Hollywood?

“La invención de Hugo” es la culminación del largo camino de despropósitos que caracterizan al Hollywood del último cuarto de siglo. Además de la alarmante escasez de estrellas, de la poca calidad de los nuevos directores, el bajón creativo es tal que hasta Almodóvar ganó un Oscar al mejor guión. Apenas hay historias; y las que se cuentan se desarrollan de la peor de las maneras. Mientras tanto, las salas sobreviven gracias a malas supreproducciones que no impiden que la recaudación cada año sea menor. Estamos, sin duda, ante un fin de ciclo, semejante al presentado en “The Artist”, la bonita película que parece haber hecho despertar a los hollywoodienses en cuanto han admitido la superioridad de una producción franco-belga, por otro lado destinada al inmediato olvido.

No sé hacia dónde se dirige el cine. Evidentemente, la era digital obliga a cambios en la comercialización, necesitada también de un drástico cambio en los modos éticos del consumidor. Además, se necesitan auténticas estrellas, mejores profesionales, quizás semejantes a los ingleses –que quizás sean los que mejor cine hacen actualmente– y, sobre todo, productores que entiendan más de cine que de negocios y guionistas que, antes que cursillos pseusouniversitarios, se forjen en la estructura narrativa inductiva que les ayude a entender que un argumento no se parece en nada a una fórmula química.

Además de Scorsese, el año pasado asistimos a la decadencia de Spielberg o Eastwood. Los nuevos grandes directores, como Christopher Nolan, Guy Ritchie o M. Night Shyamalan, han demostrado que, con tanto poder, son demasiado irregulares como para sostener una industria. Hollywood, representante universal del séptimo arte, vive malos momentos y no se ve luz al final del túnel.

En “The Artist” se cuenta, de aquella manera, cómo fue la transición del cine mudo al sonoro. Pero, inmediatamente, “La viuda alegre”, “El delator” o “Sucedió una noche” alcanzaron la excelencia. Ahora, con más medios, el 3D, alucinantes efectos especiales, todas las herramientas imaginables a la hora de construir nuevos mundos con los que soñar, no existen humanos capaces de administrar tanta riqueza. Y la técnica, el marketing, la omnipotencia artística no son nada sin sentido común, sin oficio, sin talento que, a la postre, son los elementos que el cine necesita para sobrevivir los nuevos tiempos que corren.

P.S.: Detrás del éxito de “The Artist” volvemos a encontrar el nombre de Harvey Weinstein, distribuidor del filme en Estados Unidos, que hace y deshace a su antojo lo que ocurre en los Oscar. ¿No son estos magnates los que tanto daño le están haciendo a la calidad del cine estadounidense?