Los Oscar se quedan mudos

Parece que fue ayer cuando “El discurso del Rey” triunfó en los Oscar y ya tenemos a la vuelta de la esquina, este domingo, una nueva gala de los premios de la Academia de Hollywood. De manera análoga al año cristiano, el cine se articula entre estas glamurosas ceremonias donde el séptimo arte va perdiendo peso en favor de las caras guapas y las estrellas de medio pelo. 2011 fue un año especialmente mediocre y se nota en las candidaturas de este año.

A falta de ver las prometedoras “La invención de Hugo” –el último invento de Scorsese – y “Tan fuerte, tan lejos”, las otras siete candidatas a la mejor película resulta harto curiosas. Ninguna destaca por su calidad pero varias han dado mucho que hablar. Como no apetece volver a ver ninguna de ellas, las siete tienen el potencial suficiente para ganar tan ansiada estatuilla.

Destaca sobre todas “El árbol de la vida”, el ininteligible filme de Terrence Malick que, entre experiencias místicas y pesadillas surrealistas, si ganase podría colocar a los Oscar a la altura de la pedantería de Cannes, Berlín o Venecia, a saber, ganaría una película que casi nadie querría ver y que nadie entendería.

La gran favorita de este año, empero, es “The Artist”, una película muda franco-belga en blanco y negro, una producción que parece haber reinventado el cine pero que, simplemente, homenajea al pasado glorioso de Hollywood. Es lo suficientemente aburrida para ganar un montón de Oscar, pero no es americana. ¿Dejará muda a la ciudad de Los Angeles, destapará con su triunfo las enormes carencias de la industria hollywoodiense del cine?

La superproducción “War Horse” tiene el problema de haber sido dirigida por Steven Spielberg y contar una historia muy trillada. “Los descendientes” es lo suficientemente “elevada” para triunfar, pero es demasiado gélida. “Criadas y señoras” ha hecho demasiado poco ruido en taquilla y crítica. “Midnight in Paris”, espléndida, es la obra de alguien que aborrece Hollywood. En cuanto a “Moneyball”, si aparece en la lista es para justificar un posible mas inmerecido Oscar a Brad Pitt.

Así, salvo que “La invención de Hugo” sea grandiosa, los Oscar de este año están muy abiertos y, seguro, estarán hábil y ampliamente repartidos. La gran favorita es “The Artist”, pero no sé si Hollywood estará dispuesta a darse un tiro en el pie.

Más apasionante –para mí los Oscar nunca tienen demasiado interés, en cuanto los deciden poco más de seis mil personas; pero este año dudo que interesen a nadie– se presenta el Oscar a la mejor actriz. Meryl Streep y Glenn Close han bordado dos papeles memorables, muy típicos de este tipo de premios. A priori, salvo que Michelle Williams dé la sorpresa por haber encarnado a Marilyn , una de las dos ganará esta disputada estatuilla. Aunque, personalmente, preferiría que ganase la Lisbeth Salander de Rooney Mara o la no nominada Charlize Theron por su magnífica “Young adult”.

Porque, cuando se dan premios a la excelencia creativa, suelen resaltar más las ausencias que las candidaturas. Cary Grant nunca ganó un Oscar. “Gran Torino” no aspiró a ser la mejor película… de la década. Y este año, después de un 2011 muy mediocre, Hollywood no ha querido ver las excelencias de “Drive”, un filme de bajo presupuesto pero enorme en resultados. Hasta la teatral “Un dios salvaje” de Roman Polanski es mejor que casi todas las grandes candidatas a triunfar este domingo. Los Oscar, en ningún caso, servirán esta vez de vehículo mercadotécnico: no hay producto que vender.