El camino Urbizu

No soy amigo de los premios a obras creativas. Como Woody Allen, opino que la decisión de un pequeño grupo de personas no convierte a un filme en mejor que otros. Pero, por una vez, me alegro sobremanera del éxito de “No habrá paz para los malvados” en la última ceremonia de los Goya. Su director, Enrique Urbizu por fin triunfa “oficialmente” despúés de haber mostrado un nuevo camino al cine español.

Nuestro cine está en crisis, como el del resto del mundo. Pero acá sólo triunfan de veras las españoladas gruesas o los títulos de los directores consagrados. Hace diez años, Urbizu rompió moldes con “La caja 507″, un apasionante thriller que mostró un inopinado mas espléndido duelo interpretativo entre Antonio Resines y José Coronado. Un año después llegó “La vida mancha”, algo menor pero también notable.

Y el año pasado -mucho tiempo después, demasiado- llegó “No habrá paz para los malvados”, continuadora del espíritu de “La caja 507″. En ella un poli corrupto, el impecable Santos Trinidad de Coronado, se enfrenta a una trama terrorista para salvar su propio pellejo mientras una juez le pisa los talones. El antihéroe, al final, se convertirá en mártir salvador de innumerables inocentes.

Aparte de tener una gran tensión dramática, el filme de Urbizu es una manera distinta de hacer cine español. Tiene interés, atrapa y resulta cercano al mundo que nos rodea. Es cine español que huele a sociedad española, algo inaudito. Y, sobre todo, es una apuesta valiente. Por una vez los Goya premian a una auténtica PELÍCULA.

P.S.: El monólogo -en cuanto destinado a ser soltado una sola vez- de Santiago Segura fue memorable. ¿Estamos ante un renacer de nuestra decadente “inindustria”? No creo.