2011 y la decadencia del cine

Por los pelos “Torrente IV” no ha sido la película más taquillera de 2011. El detective, maestro del lamparón, del pedo y del eructo, cuaja a la perfección con la tradición de humor chusco de nuestro cine más popular. A pesar de ellos, el filme de Santiago Segura ha sido mínimamente superado por “Amanecer parte 1″, el otro gran taquillazo del año. Que esas dos producciones copen los dos primeros puestos debería bastar para replantearnos nuestro sistema educativo.

Lo del cine español es asombroso. La segunda película nacional más taquillera ha sido ”Midnight in Paris“, de Woody Allen. Luego, sólo “Fuga de cerebros 2″, “La piel que habito”, “No habrá paz para los malvados”, “Primos” y “Mientras duermes” han superado los 3 millones de recaudación. Nuestro cine sólo alcanza el 15% de cuota en un mercado decadente, lo que implica que muchas películas han sido fracasos tremebundos, como “Capitán Trueno“, “23-F” o “La voz dormida”. ¿Y el resto de los casi 100 estrenos ibéricos que cada año llegan a nuestras pantallas? ¿Quién paga las facturas?

2011, en líneas generales, ha sido un mal año para el cine, tanto en taquilla como en calidad. La gran apuesta comercial del año, “Tintín y el secreto del Unicornio”, no deja de ser una rareza estética que promete más entregas en el cercano futuro. Aunque ha sido bastante mejor que otras grandes apuestas mercadotécnicas, como “Misión imposible 4″, “Transformers 3″, “Piratas del Caribe 4 o 5″, “Harry Potter 7 y medio” o ”Resacón en las Vegas 2“, todas ellas malos capítulos de series eternas a las que, salvo la del niño mago, no se les ve final. Sólo la entrega de “X Men” tenía algo de calidad dentro del nuevo cine de sagas.

Buenas películas, en 2011, muy pocas. La mejor fue “El discurso del rey”, que se estrenó en 2010. Aparte, podría citar “Más allá de la vida”, de Clint Eastwood, “Un dios salvaje”, de Roman Polanski, “Cisne negro”, donde Natalie Portman tocó el cielo, la ya citada de Enrique Urbizu, “La boda de mi mejor amiga” y “Blitz”, dos piezas minoritarias de gran interés.

Luego hay, más o menos, una docena de películas entretenidas que no pasarán a la historia, como “RED”, “Hanna”, “Capitán América”, “El castor”, “Un método peligroso”, “El topo”, “Larry Crowne”, “Sucker Punch” o “Bad teacher”, muy diferentes entre sí y que en ningún caso crean auténtica afición para seguir pagando las carísimas entradas. Meros vehículos de distracción que carecen de muchos elementos para acercarse siquiera a la grandeza.

El problema es que si esas son las grandes apuestas comerciales, las preferidas de la crítica alejarán durante años a la gente de las salas. La de Almodóvar, ”El árbol de la vida“, “The fighter” o “Valor de ley”, amadas por los festivales, los premios y los pedantes, son filmes flojos o/y incomprensibles que, al precio que pagué por verlas, tornan en timos que logran que uno comience a odiar el ritual de ir a una sala a ser engañado compartiendo desvelos y desgracias junto a otros seres humanos.

Junto a estas “elevadas” producciones, se encuentran las auténticas patochadas, como “Conan”, “El sicario de Dios”, “Immortals”, “Cómo acabar con tu jefe”, “Green Lantern” y “Thor” –estas dos, capítulos iniciales de futuras sagas– que parecen haber sido realizadas por aficionados que ignoran los más básicos elementos que componen un proyecto cinematográfico.

Los dos únicos géneros que parecen gozar de buena salud son el terror –”Saw 7 3D”, “Destino final 5″, “Scream 4″, “Intruders”, etc.– y la animación –”Los pitufos”, Kung Fu panda 2″, “Rango”, “El gato con botas” y un largo etcétera sin que este año hayamos gozado de la joya anual de Pixar, pues con la serie “Cars” no pasan del aprobado–. A pesar de ello –o precisamente por ello– la recaudación en España va bajando paulatina mas constantemente. El 3D ha mostrado que no sirve para nada si no va cimentado por un gran proyecto. Las descargas ilegales hacen daño. Pero, creo, las dos principales causas del declive comercial del séptimo ¿arte? son dos: por un lado, la televisión, que a la larga resulta más barata; por otro, la pésima calidad de la oferta.

2011 es un año más en el imparable declive de la recaudación cinematográfica. Cada vez hay menos buenas películas. Las comerciales son cada vez peores, pues no hay productores que pretendan algo más que una buena cuenta de resultados. Y hay mucha basura, sobre todo en lo que se relaciona con cualquier tipo de subvención. Ahora, como refugio, tenemos ”Criadas y señoras“ y “The artist“, dos buenos filmes estrenados en 2011 que darán mucho que hablar el año que comienza.