Un magnífico libro sobre libros

Afirma el maestro Pereda que “el gran problema de España es que carece de líderes. No existe nadie al que admirar ni en lo político, ni en lo económico ni en lo cultural. Ni siquiera al bar de mi pueblo, donde hace algunos años había varios personajes con opiniones dignas de encomio, acude ya nadie con un mínimo de autoridad del que nazcan ideas o del que se pueda aprender algo”.

En este clima donde la masa se ha impuesto definitivamente, supongo que la labor del crítico es más necesaria que nunca. Pero tampoco abundan las firmas fiables en la crítica de cine, teatro, literatura, etc. En los últimos años, no obstante, menudean las ediciones que recomiendan aquellos libros que nadie debería dejar de leer. Listas donde, indefectiblemente, aparecen plomos como James Joyce, Thomas Pynchon o Marcel Proust, capaces de arruinar una incipiente afición lectora o aniquilar una ya consolidada.

En estos días pasados he disfrutado enormemente con “Libros contra el aburrimiento”, editado por Reino de Cordelia, una compilación de artículos de Luis Alberto de Cuenca. La mayoría de ellos son críticas sobre libros –desde la Antigüedad al siglo XXI, desde juegos poéticos a cómics vanguardistas– que comparten la característica común de ser agradables lecturas antes que cualquier otra cosa.

La lista no tiene desperdicio. A algunos clásicos evidentes, como la traducción de Shakespeare realizada por Ángel Luis Pujante, la última edición de Cátedra de “Los bandidos” de Schiller o el “Manuscrito encontrado en Zaragoza”, se unen rarezas de todo tipo que abarcan desde el más lejano oriente hasta el más cercano autor español. Todos los géneros tienen cabida en los gustos de este lector enfermizo –valga el oxímoron– que, desde su formación grecolatina, amplia sus conocimientos hasta los rincones más recónditos e insospechados.

Luis Alberto de Cuenca invita a la lectura. No puede sorprender que recomiende la biografía de Samuel Johnson que realizó James Boswell. Pero a pocas páginas nos encontramos las bromas eróticas de Jean de La Fontaine o la peculiar y escandalosa obra que Voltaire realizó sobre Juana de Arco. Por supuesto, no siempre estoy de acuerdo con lo que dice De Cuenca, pero en cualquier caso me ha abierto los ojos en muchos de los libros que invita a disfrutar.

El único problema de “Libros contra el aburrimiento” es que son demasiadas obras para una sola persona. Afortunado el que tenga tiempo para leer todos estos libros además de otros miles que hay por ahí a la espera de que alguien los abra. De Cuenca habla en uno de sus lúcidos artículos de la “bibliopatía”, enfermedad que sufren todos los que no pueden dejar de leer. Bendito virus al que, no obstante, muchos no podemos entregarnos como buenos enfermos por falta de tiempo.

Da gusto que aún queden algunas figuras como Luis Alberto de Cuenca, capaces de salirse de lo establecido y enfrentarse a lo políticamente correcto. En su libro hay más verdad que en cualquier otro que recoja una lista de libros recomendables. Este profesor, estudioso y bibliófilo debería acudir al bar del pueblo del maestro Pereda que, sin saberlo en su profunda humildad, se ha convertido en aquel al que los demás escuchan hambrientos de sabiduría. En ese rincón de la provincia de Burgos, como en todos los de la geografía española, hacen falta tertulias edificantes. Sobre libros, sobre cine, sobre política… sobre la vida misma.

dmago2003@yahoo.es