Mitos de veras XI: Buster Keaton

Cada vez que se hace una encuesta para elegir las mejores películas de siempre, indefectiblemente aparece entre ellas “El maquinista de la General”, un magnífico filme que mezcla lo épico con la cómico y lo romántico en una historia que transcurre en el fragor de la Guerra Civil norteamericana. En ella Buster Keaton alcanzó su cenit como creador; aún más, el cine rozó la perfección por primera vez, con el permiso de Charlie Chaplin.

Keaton, que comenzó a actuar en teatros junto a sus padres desde que era casi un bebé, se formó como un sólido acróbata que hacía reír con sus caídas y gracias a su capacidad para no hacer un solo gesto hasta en la más peliaguda de las situaciones. “Cara de palo” llamó la atención de Hollywood y así comenzó su leyenda.

Desde 1917 Buster Keaton se convirtió en uno de los rostros más conocidos del cine mudo. Pero fue a partir de los años 20 cuando se convirtió en director y comenzó a crear nuevas perspectivas que suelen quedar ocultas tras sus espléndidas acrobacias y muestras atléticas.

En 1923, con “Tres edades”, “La ley de la hospitalidad” y “El moderno Sherlock Holmes”, al tiempo que creaba tres espléndidas comedias, revolucionó la manera de entender el cine. En todos los terrenos, especialmente en la concepción del montaje y la magnífica coreografía de los planos secuencia.

Su evolución fue mayúscula hasta tocar el cielo en 1926 con “El maquinista de la General”, una de las mejores películas de siempre en todos los géneros menos el musical. Paradójicamente, a partir de ahí, sobre todo después de firmar con la MGM, fue perdiendo libertad creativa, por lo que no sabemos dónde podría haber acabado la trayectoria de un mayúsculo director que rodó su obra maestra con solo 31 años.

Más adelante, con la llegada del cine sonoro, la estrella de Keaton se fue apagando paulatinamente, aunque de algunos brillos podemos gozar en películas como “Candilejas” o “Golfus de Roma”. Sin embargo, su legado es impecable. Fue un actor magnífico, quizás el mejor especialista de siempre, un director a imitar, un maestro del CINE.