Memorables XIX: En busca del arca perdida

La amistad entre George Lucas y Steven Spielberg ha sido altamente beneficiosa para el cine. “En busca del arca perdida” es un buen ejemplo. Spielberg acababa de experimentar por primera vez el fracaso por culpa de “1941”. Hablando con Lucas este le contó que tenía un buen personaje, un tal Indiana Jones, que tenía que buscar el arca de la Alianza. Spielberg aceptó inmediatamente. Así de sencilla fue la gestación de una película mítica.

“En busca del arca perdida”, aparte de presentar en sociedad a un héroe eterno de proporciones homéricas, el doctor Indiana Jones –gracias, Harrison Ford–, es una magnífica película de aventuras que combina las más espectaculares persecuciones con peleas de todo tipo, mitos y leyendas mezclados con magia, diálogos del atura, gags graciosos, todo al son de un magnífico guión protagonizado por multitud de personajes inolvidables.

Entre ellos, Marion Ravenwood, mujer fuerte, de gran personalidad, a la que dio cara Karen Allen. Son muchas las escenas memorables de “En busca del arca perdida”. Personalmente, adoro todas aquellas en las que sale Marion, desde su duelo de chupitos hasta la escena del sofisticado aparato de tortura que termina siendo una percha, pasando por el famoso “¿Pero hay algún sitio que no te duela?” que da paso a un momento tierno, romántico, delicioso, una pausa después de la persecución del camión que termina en beso a la antigua y gag a la moderna.

“En busca del arca perdida” nació de la amistad entre Lucas y Spielberg, que además recuperó la confianza en sí mismo. Es una película maravillosa que se puede ver infinitud de veces sin que pierda un ápice de interés, más bien todo lo contrario. Es decir, un clásico.