Esos pequeños detalles

Una película es un gran todo formado por pequeños elementos que, combinados, pueden llevarnos al séptimo cielo, entretenernos someramente, aburrirnos soberanamente o transportarnos al infierno de la irritación. Muchas veces, un pequeño detalle aquí o allá puede rechinar demasiado y cagarse toda una producción llena de buenas intenciones y mejores posibilidades.

Contagio” es una buena película de catástrofes. Narra cómo un desconocido virus se propaga mortíferamente mientras unos científicos intentan encontrar una cura y el pánico se apodera de la población. Filme de pequeñas distancias en cuanto da más protagonismo a los personajes que a las megalomanías digitales, es un buen fresco de reacciones varias, múltiples perspectivas, alguna crítica y una fenomenal bofetada a una sociedad que, incluso en plena emergencia, es capaz de creer antes a un oscuro bloguero que a las autoridades.

Steven Soderbergh, director con mejor prestigio que filmografía, apoyado en un famoso elenco en estado de gracia construye un edificio sólido a partir de un guión impresionista que busca más el verismo que el efectismo. No hay grandes momentos, pero el conjunto desazona e inquieta mientras uno sigue una historia fría pero muy bien construida. En este caso el detalle que rechina es una banda sonora que, más que acompañar, altera el dramatismo y hace que uno se fije en lo mal que va con la peli. Alguna intención oculta tendrá su cualidad heteróclita, pero no alcanzo a entenderla.

One day” es una película diferente. Cuenta una historia de amor entre chico y chica a partir de todos los 15 de julio que comparten durante casi 20 años. Más cerca del melodrama que de la comedia, el guión es un alarde narrativo que busca la originalidad y pretende crear una conexión mágica entre dos personajes de una manera realmente difícil: ¿qué son unos cuantos días en la historia de amor de dos personas? Jugando así con el destino, con la importancia de las anécdotas, el azar y los errores en la existencia humana, la directora Lone Scherfig dibuja un perfil realmente interesante que, además, resulta completamente novedoso.

Aquí los detalles que destruyen la magia son dos. Por un lado, que Anne Hathaway comience la película montada en una bicicleta por las calles de Londres durante casi un minuto presagia un final muy previsible. Por otro, Jim Sturgess, no sé si por su falta de carisma o por culpa del guión, encarna a un imbécil del que nadie se enamoraría, mucho menos durante más de de una década. Es un personaje endeble, insustancial, profundamente antipático, y así no hay quien se crea nada. ¿Alguien en el mundo perdonaría tanto egocentrismo? ¿Es interesante una historia de amor donde uno de los dos es un completo gilipollas? Aun así “One day” tiene sus momentos y el emotivo final cierra un círculo que muestra un nuevo camino narrativo.

“Contagio” y “One day” son dos buenas películas, sobre todo en comparación con lo que se ve en estos últimos tiempos. Pero unos pocos detalles consiguen que las películas terminen siendo mucho peores de lo que podrían haber sido.