Memorables V: “Desmadre a la americana”

John Landis fue el director de cine que  sacó todo el jugo de John Belushi antes de que la cocaína secase su vida. En “The blues brothers” (“Granujas a todo ritmo”), Landis aprovechó el lado menos obvio, más chulesco, de este cómico capaz de cantar, bailar, sacar carcajadas y criticar con el beneplácito popular. En “Desmadre a la americana” Landis permitió a Belushi desplegar todas sus dotes histriónicas, infinitas, para crear un personaje mítico: Blutarsky.

“Desmadre a la americana” es una película decisiva en el cine. A partir de ella nació un subgénero de estudiantes degenerados que piensan más en la fiesta y en el sexo que en el expediente, y que suelen tener por enemigos a los “populares”, incluso a las instituciones académicas. Desde el principio, con las fiestas de bienvenida de las fraternidades hasta el final, cuando los protagonistas “revientan” un desfile finolis con una bromas chocarreras mas efectivas, pasando por la escena de la cafetería o de Belushi como voyeur en el colegio mayor de las chicas pijas, el filme es una comedia fresca, diferente, brutal, silvestre, que gana enteros con el paso del tiempo.

La escena más famosa del filme es la de la fiesta-toga. El decano de la universidad amenaza con expulsar a los miembros de la fraternidad “Delta House” si no aprueban sus exámenes. Todos se vienen abajo, todos menos Blutarsky, que comienza a corear que lo que realmente necesitan es una fiesta-toga. El momento más conocido de esta juerga homérica del siglo XX es el número musical “Shout”, cantado por Otis Day & The Knights, con la concurrencia bailando alrededor de un desmelenado y comiquísimo John Belushi.

Pero en esa fiesta-toga, la mejor juerga cinematográfica que haya visto, hay mucho más. El clímax de la secuencia, con la hija del alcalde en un carrito de supermercado y la esposa del decano completamente borracha cayéndose de la cama, son los fotogramas perfectos para ejemplificar una de las películas más irreverentes y críticas de los 70.

John Landis y John Belushi construyeron dos obras maestras codo con codo. ¡A saber lo que habrían logrado si la droga no hubiese matado al genial cómico norteamericano!