La comedia de vacaciones

Con el calor del verano y la necesidad de descansar cuerpo y alma tras un año de tribulaciones, uno tiende hacia la comedia para reír, para olvidar las cuitas durante un par de horas, para, en definitiva, desconectar. La comedia, empero, seguramente por ser el más difícil aunque crítica y academias no lo consideren así, es el género que más ha sufrido la crisis creativa del cine del último cuarto de siglo. Cada día es más difícil ver una comedia de auténtica calidad.

En los últimos años habíamos encontrado la deliciosa excepción de Pixar, que entregaba comedias maravillosas, realizadas para adultos pero que, por ser de dibujos animados, también convencían a los niños. “Up”, “Wall-E” o “Monstruos S.A.” están entre lo mejor del género cómico de siempre. Pero también en Pixar hay excepciones: “Cars”, una película de coches parlantes y tópicos extremos, se alejó de sus hermanas al ser tan infantil como sus antepasadas de Disney. Pero dio enormes beneficios gracias al merchandising.

De ahí que era inevitable que llegase “Cars 2”, con el insoportable Rayo McQueen y la camioneta Mato al frente del invento. De nuevo John Lasseter, el en otras ocasiones genio impulsor de Pixar, cae en su lado más infantil y nos trae una comedieta sin gracia que juega a peli de carreras y de espías sin más resultado que la sonrisa hipnotizada del niño y el bostezo del adulto. Espero que Pixar vuelva por donde suele cuando nos entregue su próximo episodio.

Así, faltos de Pixar, tenemos que buscar en otras comedias el merecido descanso estival de las neuronas. “Bad teacher”, a mayor gloria de Cameron Diaz, podría haber sido una gran película. Cuenta la historia de una profesora egoísta, viciosa y despreocupada que piensa más en encontrar un marido forrado que en educar a sus alumnos. La protagonista tiene vis cómica y el comienzo del filme abre numerosas posibilidades a una más que prometedora trama.

Pero nada más. El filme tiene algunos buenos gags y un personaje magnífico. Pero no avanza. Se detiene en el tópico, en lo previsible, y deja de desarrollar casi todas las tramas que hubiesen unido, insólitamente, a “seño” y alumnos. Hay más preocupación por mostrar a Cameron Diaz que por contar una buena historia. Lástima de película que, con algo de audacia, habría sido algo más que una muestra demasiado exagerada de lo políticamente incorrecto. Al final, raya tanto en la farsa que no tiene ni capacidad crítica.

Mucho peor es la comedia española de la temporada, “Amigos”, producida por Telecinco, circunstancia que se nota en la complacencia con que se trata el tema de tres colegas enfrentados por ver quién obtiene una mayor audiencia televisiva para así ganar una suculenta herencia. Lo que podría haber sido un golpe demoledor al sistema, se queda en una mala e inofensiva copia de las películas gamberras de Mariano Ozores.

Así, con Harry Potter a la vuelta de la esquina y mil superhéroes esperando su hora, parece que este verano no tendremos comedia. Habrá que esperar al próximo estreno de Pixar, conformarnos con las curvas de Cameron Diaz o, para el que guste, reírse con los excesos gesticulantes del poco gracioso Ernesto Alterio.