La viuda embarazada

Balzac escribió que lo que “suele caracterizar a las obras de juventud es el brío”. El genio francés pensaba que sólo en las primeras entregas de un artista o escritor se podía encontrar “la intrépida fogosidad del talento juvenil”. Cuando el creador madura, pierde ese brío de la misma manera que sus obras. Por eso, más adelante, el artista o escritor sustituye ese brío con elementos tomados del mundo exterior: amor, rivalidad, odio, e incluso “de las exigencias de una fama que ha de seguir manteniendo”.

Martin Amis es buena muestra de lo que dijo Balzac. Nada es tan fascinante y revelador como su primera novela, “El libro de Rachel”, imitado hasta la saciedad y ejemplo de obra inicial llena de fuerza y ardor juveniles. A partir de ahí Amis fue perdiendo fuerza. Sus siguientes títulos, en especial “Dinero” o “Campos de Londres”, fueron arrolladores, pero pronto, a causa del agotamiento del brío y del progresivo endiosamiento del ego, se hinchó y comenzó a escribir obras interesantes pero pretenciosas, irregulares en su búsqueda de la canonización, como “La flecha del tiempo”, “La información”” o “La casa de los encuentros”. Resulta revelador que su mejor libro de la última década sea su biografía sobre Stalin.

Por lo menos hasta “La viuda embarazada”, su última novela, que acaba de publicarse en español. Nada paradójicamente, Amis busca el brío perdido en 1970, la década en la que escribió “El libro de Rachel”. Cuenta el verano que Keith Nearing pasa en un castillo de Italia junto a Lily, su novia, y la amiga de ésta, Scheherazade, preciosa de cara y de enormes pechos, siempre a la espera de un novio que nunca termina de llegar.

Amis, según ha confesado, quiere analizar en esta novela la revolución sexual de aquellos años junto al gran salto que dio el feminismo, un salto, según él, que se quedó a medio camino. En realidad, cuenta la historia de un chico normal que, ante los enormes cambios que suceden a su rededor, está completamente perdido porque no sabe lo que puede hacer y lo que no. En ese clima de permisividad sexual, ¿estaría bien o mal intentar algo con la bella amiga de su novia? Al tiempo, Keith, protagonista y narrador, se ve rodeado por una serie de secundarios muy bien construidos y los recuerdos de su vida inglesa, en especial los relacionados con su hermana, una mujer en busca de una identidad.

“La viuda embarazada” nos devuelve al mejor Amis. Aparte de la trama, divertida, hay algunos momentos de enorme humanidad mezclados con otros de insuperable erotismo y otros de maravilloso humor. A través de unos personajes de carne y hueso cuenta una historia sencilla que resulta deliciosa en su lectura. A pesar de sus declaraciones, lo mejor de esta novela es que nos devuelve a un Amis que parece haberse olvidado de sí mismo, de su grandeza.

“La viuda embarazada” es una novela altamente recomendable. Apta para todos los buenos lectores, tiene brío gracias a la época que toca, justo cuando Amis tenía alrededor de 20 años. En esta ocasión el poder de la memoria se ha impuesto a las ínfulas intelectuales de un genial escritor que era mucho mejor cuando el mundo no le había reconocido como tal.

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