La historia de Grecia, según Bengtson

Escribir un buen libro de Historia no es fácil. Por un lado, hay que manejar bien la documentación y redactar una síntesis accesible y comprensible para el lector. Por otro, no hay que, intentando evitar la semejanza con obras anteriores, querer innovar demasiado y terminar desbarrando ni hacer del texto una simple sucesión de citas eruditas y bibliografía diversa. Además, muchos libros, magníficos en los datos, son tremendamente plomizos. La Historia es un género difícil porque a lo anterior rara vez se une la capacidad de amenizar y entretener.

“Historia de Grecia” –editado por Gredos en una magnífica traducción de Julio Calonge– es un libro que el historiador alemán Hermann Bengtson publicó en 1950. A pesar de los descubrimientos realizados desde entonces, jamás he leído un libro tan formidable sobre la historia de la Grecia Antigua. Además de contar los hechos con claridad y concisión, de prescindir de viejos tópicos trasnochados –las guerras médicas, por ejemplo, tan solo son dos episodios de una secular rivalidad heleno-persa que sólo terminó con la conquista de Alejandro– es un libro que, a pesar de su enorme fondo, de su gran alcance y complejidad, entretiene a cualquier aficionado a los hechos históricos y su análisis.

Siempre he sido aficionado a Grecia y Roma. Allá nació, en todos los sentidos, lo que somos. Y lo que estamos perdiendo. Los libros sobre la cultura helena, por alguna oscura razón, suelen ser más amenos que los que tratan el auge y la caída de Roma. Aun así, el clásico manual de Bengtson, en poco más de 500 páginas, comprende más y mejor todo lo relacionado con el mundo griego.

El estudio de las épocas arcaicas, muy técnico, de por sí apenas tiene interés. Luego Bengtson explica el cómo y los porqués del florecimiento cultural, económico y político de aquella región abrupta que se pobló de diversas polis donde el individuo, por primera vez, se impuso a los dioses y las organizaciones políticas. Con una extraordinaria capacidad de síntesis, sin alargarse en explicaciones innecesarias ni meterse en traslaciones anacrónicas para comparar las cosas con la actualidad, toca todo lo necesario y da una idea de conjunto mucho mejor que los libros posteriores que he leído. Entonces, a mediados del siglo XX, para un historiador eran más importantes los hechos que el propio nombre.

Aunque donde “Historia de Grecia” alcanza su mayor excelencia, su absoluta supremacía sobre obras similares, es a partir de Filipo II. Bengtson fue un especialista en la época helenística. Y eso se nota cuando habla de la genialidad del padre de Alejandro, de la gran odisea militar del hijo, y se multiplica cuando consigue explicar la excepcional complejidad de los acontecimientos que afectaron a los diversos reinos helenísticos desde que nacieron hasta que fueron derrotados por los romanos. En muy poco espacio el historiador alemán da una lección magistral de cómo sintetizar lo que en su principal obra ocupó muchísimos tomos.

Lo mejor: en menos de diez páginas nos resume los grandes avances científicos, técnicos y artísticos que, en Alejandría y demás focos culturales helenísticos, hicieron avanzar a la Humanidad varios siglos, adelantos que aún se respiraban y funcionaban en plena Edad Moderna.

Historia de Grecia” es una obra maestra, que además se lee de manera fácil y se disfruta sobremanera. Quizás sea un libro demasiado elevado para un lego en la materia. Quizás no. En cualquier caso, uno de los mejores libros históricos que servidor haya leído.

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