Memorable patada en el culo

¿Quién iba a decir que una poco promocionada película de acción con tintes de comedia negra y del absurdo, una violentísima parodia del cine de superhéroes, iba a convertirse en una enorme patada en el culo del aparato cultural, social, intelectual y moral del siglo XXI?

A primera vista, Kick-Ass, que acaba de estrenarse en España, no es una película apetecible. Su trama –un chaval marginal de instituto norteamericano se compra un traje de buceador para convertirse en un superhéroe semejante a aquellos que protagonizan sus amadísimos cómics– parece un tanto simplona. El tráiler, que vi el pasado fin de semana, destaca por lo grueso, no por su finura. Pero, como la película está triunfando en medio mundo a pesar de su presupuesto –28 millones de dólares, en Estados Unidos muy modestos– y la alternativa era Hannah Montana reconvertida en Miley Cyrus, por fin decidí acercarme a verla.

Pero gran sorpresa: Kick-Ass es una película magnífica. Comienza con una primera media hora de alta comedia en los submundos del cine de instituto para luego convertirse en pura acción –aunque nunca desaparece el humor– donde el protagonista se ve enredado en una formidable lucha entre dos auténticos superhéroes y un malvado personaje –¡Qué gran actor es Mark Strong!–, mezcla de la parte de atrás de Los Soprano y de un orador de congreso nacional de partido político occidental, que cuenta con innumerables matones grotescos, un tanto ridículos, a pesar de ello amenazadores.

Lo curioso de este filme, muy bien rodado a las órdenes de Matthew Vaugh –casado con Claudia Schiffer, nada que ver con el insoportable Vince–, es que, más allá de ser una magnífica entrega de aventuras y de comedia, se trata de un largometraje terriblemente crítico. No deja títere con cabeza: se burla del propio cine, de la Segunda Enmienda, de la Sociedad Red, del periodismo contemporáneo, del clima de violencia amoral que nos rodea, de la educación, de la sociedad en todos sus apartados, de los arquetipos modernos, etc.

Y lo mejor es que lo hace con una hipocresía completamente sincera, valga el oxímoron. Para realizar tal despliegue crítico se coloca como una película típica de High School cuando trata el tema, aborda todos los clichés de la Mafia cuando se acerca a ellos, toca todos los palos relacionados con el cine/cómic de superhéroes, en lo romántico roza lo casposo y en el despliegue de la violencia recuerda tiempos mejores por la gratuidad de unas espléndidas escenas donde corre la sangre al ritmo de la más tajante ley del Talión, colocando a una niña de sólo 11 años como la más salvaje y mejor asesina de todo el paquete. Critica y parodia salvajemente situándose en la misma perspectiva que lo criticado.

El conjunto, repito, es una de las mejores películas de los últimos tiempos. Entretenida a más no poder durante sus casi dos horas, impecable en todos los terrenos que conforman una producción, destacando el guión y sus diálogos. Una peli inesperada y por tanto aún más reconfortante.

Por supuesto, la idea no ha partido del decadente Hollywood. Kick-Ass es la adaptación cinematográfica de un cómic homónimo. Ya se anuncian nuevas entregas, a las que esperaré con impaciencia y deseos de que el invento no se agote y siga entreteniendo al mismo tiempo que dando bofetadas, literales y metafóricas, a diestro y siniestro.

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