Lo de antaño era cine

Enormemente ilusionado por este nuevo proyecto editorial, el pasado fin de semana regresé al cine como adelantado asesor o, como se suele decir, crítico. Había poco donde elegir y lo apetecible era más de arte y ensayo que recomendable para la mayoría. Así, aunque quería comenzar con buen pie mi colaboración en esta nueva ventana internáutica a la libertad, fui a ver Ex-posados, la película con más trazas comerciales entre los estrenos del pasado fin de semana. 

Ex-posados, muy floja, es un perfecto exponente del mundo cinematográfico del siglo XXI. La historia, aparte de previsible, resulta ñoña, blandurria, carece por completo de mordiente. La pareja protagonista la forman Jennifer Aniston, sólo regocijante en cuanto recuerda los buenos tiempos de Friends, y Gerard Butler, otro de esos actores sin personalidad que tanto abundan en el actual Hollywood –Mark Wahlberg, Sam Worthington, Matthew McConaughey y otros muchos cuyos nombres o películas soy incapaz de recordar–, lo que muestra la incapacidad manifiesta de la meca del cine para “fabricar” nuevas estrellas de rutilancia universal. El filme en general está penosamente dirigido por Andy Tennant, los secundarios son sosos, la producción es chapucera y los diálogos son obvios, facilones, propios de una función de fin de curso. Por lo menos no me aburrí en demasía. 

Luego, al volver a casa, decidí ver El clavo, de actualidad porque se acaban de sacar varios títulos legendarios de CIFESA, gran mito del cine español cuando este tenía algo de industria. El clavo es un magnífico melodrama, magistralmente dirigido por Rafael Gil, uno de los más grandes cineastas de nuestra Historia. Este filme es buen ejemplo de un tiempo mejor del cine, aún más si consideramos que es española. 

La pareja protagonista, Amparito Ribelles y Rafael Durán, tiene aura de estrella. Los secundarios, encabezados por un prodigioso Juan Espantaleón, encarnan a unos personajes profundos, llenos de humanidad y matices. La fotografía, los decorados, el vestuario, la figuración… todo en El clavo es extraordinario, propio de una gran producción del Hollywood de la época. Los diálogos, escritos por Eduardo Marquina, son de una calidad sobrecogedora y mejoran notablemente la trama, basada en un cuento del también injustamente olvidado Pedro Antonio de Alarcón. Cuando se estrenó, en 1944, fue un clamoroso éxito de crítica y público. Hay escenas, como el memorable primer beso de la pareja, que ni se ve, o la secuencia del Carnaval de Cuenca, dignas de entrar en cualquier antología. Ni que decir tiene que disfruté enormemente con esta película. 

Si comparamos Ex–posados con El Clavo parece que estamos ante medios diferentes. Ésta es puro cine; aquella, no sé, quizás habría que inventar un nuevo término. Las razones de la diferencia son demasiado numerosas para exponerlas detalladamente. Por fortuna, poco a poco se van rescatando más joyas del cine “antiguo”, sobre todo para que los cinéfilos recuperemos un poco nuestra fe en el séptimo arte. Quizás la comparación entre estas dos películas sea imposible, pero es altamente ilustrativa: antes se trabajaba bien, había buenos profesionales y los artistas tenían aspecto de serlo; ahora parece que se fabrica en serie, que hay poca profesionalidad, más interés comercial que ganas de acabar bien el producto. 

Curiosamente, la historia de El Clavo, mucho más enrevesada y compleja, dio para 87 minutos mientras que la de Ex–posados para 110. Antes había que economizar, y además se buscaba más la tensión y la calidad que la extensión. Ahora, es comercialmente deseable que las cosas duren casi dos horas, aun cuando hablemos de comedia. El contraste entre estas dos películas debería servir para explicar a muchos que si ahora no se va tanto al cine, si éste está en crisis, no es sólo cuestión de descargas ilegales, top manta o competencia televisiva. El que el producto de ahora sea tan flojo aun cuando se hable de grandes estrenos explica por qué da tanta pereza ir al cine. Sobre todo porque la mayoría de las veces no compensa pagar entradas a precio desorbitado para salir de la sala con la sensación de que te han tomado el pelo. 

Seamos, de todas maneras, positivos. Como fui al cine, Ex–posados no tendré que volver a verla. El clavo, como tengo el DVD, podré volver a verla cuando quiera. En esto hay mucho más que justicia poética.

Fichas técnicas: 

Ex –posados (The bounty hunter, 2010). Intérpretes: Gerard Butler, Jennifer Aniston. Director: Andy Tennant. Metraje: 110 minutos. 

El clavo (1944). Intérpretes: Rafael Durán, Amparito Rivelles, Juan Espantaleón. Director: Rafael Gil. Guión: Rafael Gil, con diálogos de Eduardo Marquina. Cámara: Alfredo Fraile. Música: Juan Quintero. Decorados: Enrique Alarcón. Metraje: 87 minutos