Vinculan la extinción de grandes herbívoros al aumento de incendios en todo el mundo

Hace entre 50.000 y 6.000 años, la desaparición de mamuts, bisontes gigantes, caballos antiguos causó la acumulación de hierba, hojas y madera en las praderas y desencadenó fuegos en todo el planeta

Reconstrucción de un mamut colombino de Charles R. Knight.

Wikimedia Commons.Reconstrucción de un mamut colombino de Charles R. Knight.

Reconstrucción de un mamut colombino de Charles R. Knight.

La extinción de grandes mamíferos que campaban por el mundo hace miles de años -entre 50.000 y 6.000 años- no solo tuvo consecuencias para los depredadores, sino también para las praderas. La desaparición de mamuts, bisontes gigantes o de los caballos antiguos se tradujo en la acumulación de hierba, hojas y madera en el territorio. De aquí se ha deducido que la extinción de los grandes herbívoros desató incendios en todo el mundo.

Esta es la conclusión de una investigación de la Universidad de Yale (Connecticut) publicada en la revista Science. La Universidad contó con la colaboración del Museo de Historia Natural de Utah.

El estudio se sostiene sobre los datos recabados en cuatro continentes. América del Sur perdió el 83% de todas las grandes especies, América del Norte el 68%, Australia el 44% y África, el 22%. El análisis no incluye cálculos sobre las consecuencias provocadas por las extinciones en Europa.

Restos de carbón vergetal

Una vez obtenidos los datos, estos se compararon con los registros de la actividad de los incendios en estas zonas. ¿Cómo? Mediante el análisis de los sedimentos de 410 lugares de todo el planeta.

El análisis de los restos carbón vegetal -originados por el fuego-, permitió elaborar un registro histórico de la actividad de las llamas en todos los continentes. A partir de ahí se descubrió que el número de incendios se disparó después de la extinción de los grandes herbívoros.

Las zonas con una mayor disminución de herbívoros (en este caso América del Sur y, en segundo término, América del Norte) registraron más incendios. Aquéllas áreas del planeta donde las tasas de extinción fueron menores (caso de Australia y África) el número e intensidad de los incendios varió en menor medida.

En el periodo foco del estudio también se extinguieron los mastodontes, los diprotodontes o los perezosos gigantes, que, asentados en zonas boscosas, se alimentaban de arbustos y árboles. Sin embargo, el estudio de Yale indica que su desaparición tuvo "menos impacto" en el medio ambiente. Al menos a lo que en el incremento de incendios se refiere.

Diprotodonte, marsupial gigante de Australia extinto hace 46.000 años.

Pastores silvestres

Allison Karp, investigadora de Yale y coautora del trabajo, ha explicado a los medios que el estudio pone en evidencia que estas extinciones tuvieron consecuencias directas sobre el planeta. "Estudiar sus efectos ayudará a entender cómo los herbívoros dan forma a la ecología global en la actualidad", añadió.

En este sentido cabe señalar que estos animales hacían labores de pastoreo, limpiando el medio natural y eliminando todo el combustible que, abandonado, se convertía en alimento de los incendios.

Según Karp, los científicos deberían tener en cuenta el papel que juega en la actualidad el ganado. Así, defienden lo autores del estudio que al ser pastores silvestres que limpian los montes intervienen de forma clave en la reducción de incendios y, por ende, en el cambio climático.

Carla Staver, autora principal del artículo, afirmó que su trabajo "evidencia el papel destacado que pueden tener los pastores a la hora de determinar la actividad de los incendios. Debemos estar atentos a estas interacciones si queremos predecir con exactitud el futuro de los incendios".

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