Salud

¿Por qué las personas con Alzhéimer duermen durante el día?

Un estudio apunta que la somnolencia que experimentan los pacientes con Alzhéimer está relacionada estrechamente con la degeneración de las neuronas subcorticales que promueven la vigilia

¿Por qué las personas con Alzhéimer duermen durante el día?

PIXABAYUna persona con Alzhéimer

Es habitual que los familiares de personas que sufren la enfermedad de Alzhéimer (EA) relaten como su pariente sucumbe al letargo durante el día. Una alteración del sueño que suele ser común entre las personas con enfermedades neurodegenerativas. Para profundizar más en este aspecto, el psiquiatra Thomas Neylan, autor principal del estudio, y la neuropatóloga Lea Grinberg, apoyados por un equipo multidisciplinar, iniciaron una investigación que ha visto la luz recientemente en la publicación JAMA Neurology con el título Correlatos neuronales subcorticales del sueño en enfermedades neurodegenerativas.

En el estudio, de cohorte longitudinal, participaron 33 pacientes con EA, 20 pacientes con parálisis supranuclear progresiva (PSP) y 32 individuos sanos del Centro de Memoria y Envejecimiento de la Universidad de California (San Francisco), entre el 22 de agosto de 2008 y el 31 de diciembre de 2020. Todos ellos se sometieron a electroencefalogramas y donaron sus cerebros tras su fallecimiento, lo que posibilitó llevar a cabo exámenes neuronales post mórtem de las neuronas promotoras de la vigilia del hipotálamo del tronco encefálico que se incluyeron en el análisis de correlación clinicopatológica. Un análisis mediante microscopio del tejido cerebral que resultó clave para avanzar en el estudio.

La principal conclusión que han obtenido es que la somnolencia que experimentan algunas de las personas que padecen Alzhéimer está relacionada estrechamente con la degeneración de las neuronas subcorticales que promueven la vigilia y confirman que la proteína tau se encuentra detrás de esa neurodegeneración. Lea Grinberg sostiene que “no es que estos pacientes estén cansados durante el día porque no han dormido por la noche, sino que el sistema de su cerebro que los mantendría despiertos ha desaparecido”.

Ana Lloret, del departamento de Fisiología de la Facultad de Medicina de la Universidad de Valencia e Instituto de Investigación Sanitaria-INCLIVA, explica que estos investigadores “han comparado pacientes con enfermedad de Alzheimer con pacientes con parálisis supranuclear progresiva. Se sabe que ambas enfermedades cursan con trastornos del sueño. En el artículo han comprobado que en los pacientes con enfermedad de Alzheimer degeneran zonas cerebrales que se encargan de mantener la vigilia y que el tiempo total de sueño en ellos es mayor, pero hacen el recuento del número de neuronas posmortem en los pacientes, no en los controles sin enfermedad”. Aún así, continúa esta experta en Fisiología, “hablamos de que personas con deterioro cognitivo tienen menos neuronas en determinadas áreas; es decir, ha empezado el proceso neurodegenerativo o de muerte neuronal en zonas que regulan el sueño y la vigilia”.

En la aparición de la somnolencia asociada a la demencia que padecen los pacientes, sobre todo, Alzhéimer, entran en juego otras muchas variables, según indica el director de la Unidad de Investigación y Tratamiento de los Trastornos de la Memoria de HM Hospitales, Javier Olazarán. Para este experto, entre los distintos agentes que pueden intervenir en ese adormecimiento estarían “los procesos neurodegenerativos que alteran la secreción de melatonina, orexinas y otros neurotransmisores, alterando el ritmo de sueño vigilia y dando lugar a un sueño nocturno fragmentado, de peor calidad, que provoca somnolencia por el día. También existen otros procesos médicos que frecuentemente se asocian a demencia y que empeoran el sueño nocturno y aumentan la somnolencia diurna como la roncopatía, el síndrome de apnea-hipopnea obstructiva el sueño (SAHOS), el dolor, etc. Y, por último, la falta de exposición a la luz solar, la inactividad, la dieta inadecuada, el tabaquismo y los fármacos contribuyen también a la aparición de somnolencia”.

Esta somnolencia y falta de sueño de calidad, continúa el director de la Unidad de Investigación y Tratamiento de los Trastornos de la Memoria de HM Hospitales, “se asocian a cambios en la actividad eléctrica y en la circulación sanguínea cerebral, que se acompañan de una disminución en la capacidad de concentración y en la reactividad. Junto con una alteración en el aclaramiento; es decir, la eliminación de sustancias potencialmente tóxicas, tales como el péptido amiloide”.

Por otra parte, Oriol Grau, responsable del Grupo de Investigación Clínica y en Factores de Riesgo por Enfermedades Neurodegenerativas de nuestro centro de investigación, el Barcelonaβeta Brain Research Center (BBRC), sostiene que la somnolencia “no es exclusiva de Alzhéimer; hay otras enfermedades degenerativas que también afectan al sueño como el Parkinson o la Demencia con Cuerpos de Lewy en las que también se alteran las zonas que son importantes para la regulación del estado de sueño-vigilia provocando más aletargamiento durante el día”. Este experto comenta que “dormir más durante el día no repercute más en la progresión del Alzhéimer, sino al contrario”. En términos generales, “la privación de sueño, en animales de laboratorio o en personas, promueve la acumulación de proteínas que están detrás de la cascada que conduce a la enfermedad de Alzhéimer, no al revés”, afirma el responsable del Grupo de Investigación Clínica y en Factores de Riesgo por Enfermedades Neurodegenerativas del centro de investigación (BBRC).

Es importante identificar las causas que producen esta somnolencia, según Oriol Grau, “porque en algunos casos, puede responder a la existencia de apneas del sueño, una patología que se diagnostica a través de una prueba que se realiza en el hospital y que consiste en medir cómo dormimos y cómo respiramos. Esto tiene un tratamiento específico que repercute no solo en la mejora de la somnolencia diurna sino también en la prevención de problemas cardiovasculares o deterioro cognitivo, entre otros”.

En el caso de aquellas personas con deterioro cognitivo que empiezan a mostrar alteraciones de sueño-vigilia es necesario reforzar unos buenos hábitos para intentar ajustar al máximo su reloj biológico, puesto que actualmente no existen tratamientos que puedan prevenir o evitar la muerte neuronal en este tipo de pacientes. Ana Lloret aconseja aplicar medidas de higiene del sueño “por ejemplo, evitar que estas personas se alteren las horas previas a dormir, que el ambiente en la casa sea calmado, que no hagan mucha actividad ni física ni mental; limitar el tiempo de siesta durante el día; mantener una buena organización de los ritmos; que durante el día haya luz en la casa y durante la noche se reduzca (aunque quizás no oscuridad total para evitar que si se despiertan se desorienten o sientan miedo)”. En relación a la posible utilización de fármacos inductores de sueño, esta experta considera que “en las personas con demencia es complicada su aplicación, ya que muchas veces aumentan el estado de confusión, el número de caídas, la desorientación, etc. Por eso, sobre todo en estados iniciales, es recomendable aplicar hábitos que favorezcan el sueño”.