Evolución

El Saccorhytus deja de ser el primer abuelo del ser humano

Un análisis de nuevos fósiles de esta criatura determina que forma parte de un árbol genealógico diferente

Representación artística de Saccorhytus coronarius

WIKIPEDIARepresentación artística de Saccorhytus coronarius

El Saccorhytus, una criatura microscópica, se consideraba el primer paso conocido en la senda evolutiva que lleva hasta los humanos, sin embargo un análisis de nuevos fósiles desdice esta teoría pues los expertos estiman ahora que forma parte de un árbol genealógico diferente.

El descubrimiento de los primeros fósiles de Saccorhytus, de unos 535 millones de años de antigüedad, en China y el análisis que llevó a considerarlo como el posible primer abuelo del ser humano fue publicado en 2017 en Nature, la misma revista que ahora recoge el nuevo estudio.

A la luz de los nuevos análisis, un equipo internacional considera que el Saccorhytus no es el representante más antiguo de los deuteróstomos, los animales con ano, un linaje evolutivo del que nosotros formamos parte, sino que sería un protóstomo, solo con boca primaria.

Estos nuevos conocimientos introducen importantes modificaciones en el árbol filogenético primitivo y en la comprensión de cómo se desarrolló la vida.

Eliminar a esta pequeña criatura del lugar que se creía que ocupaba significa “que hay una gran laguna en el registro fósil de los deuteróstomos, o sea, nuestro lado del árbol animal. Así que seguiremos excavando y buscando los verdaderos primeros fósiles de deuteróstomos", indicó Shuhai Xiao, de la Universidad Estatal de Virginia (EE.UU.) y uno de los autores de la investigación .

El Saccorhytus se asemeja “a un Minion enfadado”, según lo describe la Universidad de Bristol (Reino Unido). Un “saco espinoso y arrugado, con una gran boca rodeada de espinas y agujeros”.

Precisamente son esos agujeros los que, en el primer análisis publicado en 2017, se interpretaron como poros para las branquias, una característica primitiva del grupo de los deuteróstomos, pero que el nuevo estudio desmiente.

El equipo descubrió recientemente cientos de ejemplares fosilizados de Saccorhytus, algunos “tan perfectamente conservados que parecen casi vivos”, destacó Yunhuan Liu, de la Universidad de Chang'an (China), lo que ha proporcionado nuevos conocimientos sobre su anatomía y afinidad evolutiva.

Diversos tipos de análisis y recreaciones en un superordenador para crear modelos digitales en 3D revelaron las estructuras internas y externas de esta criatura microscópica.

"Los modelos digitales mostraron que los poros que antes se interpretaban como branquias son en realidad espinas rotas, echando por tierra la única prueba que apoyaba la interpretación de los deuteróstomos", aseguró Zhag Huaqiao de la Academia China de Ciencia.

El Saccorhytus podría estar relacionado con varias líneas del gran árbol evolutivo, y los investigadores realizaron un exhaustivo análisis filogenético basado en la morfología junto a otros experimentos para probar diversas posibilidades.

En todas las pruebas, los resultados apoyaron la hipótesis de que Saccorhytus pertenece al grupo de los ecdisozoos, que engloba, entre otros a los artrópodos - insectos, cangrejos y lombrices-, explicó Philip Donoghue de la Universidad de Bristol.

Esta criatura marina sería así uno de los ecdisozoos más antiguos conocidos, aunque su posición exacta no está clara, además, su cuerpo en forma de saco desafía la tradicional forma de gusano de este grupo, pero “puede reflejar la condición ancestral a partir de la cual evolucionaron todos sus miembros".

Todavía queda mucho por descubrir de este pequeño animal y entre las preguntas que esperan una respuesta, destaca Michael Steiner, de la Universidad Libre de Berlín, hay que establecer si vivía flotando en el mar o entre granos de arena o si sus espinas servían para disuadir a los depredadores o para estabilizar el organismo dentro del fondo marino.