CORONAVIRUS

El COVID persistente ya tiene definición en España

Es "el conjunto de síntomas multiorgánicos no atribuibles a otras causas que perduran tras la fase aguda de la infección”

ISTOCK/EP

El COVID persistente ya tiene definición en España a partir de las evidencias científicas que se han acumulado durante los últimos años: es "el conjunto de síntomas multiorgánicos no atribuibles a otras causas que perduran tras la fase aguda de la infección”.

Los ministerios de Sanidad y Ciencia e Innovación han consensuado esa primera definición de la denominada "COVID persistente" gracias a una investigación que se lleva a cabo desde hace varios meses el Instituto de Salud Carlos III (ISCIII), a través del Consorcio Centro de Investigación Biomédica en Red (CIBER).

Los primeros resultados de este estudio han sido ya compartidos por la ministra de Sanidad, Carolina Darias, y el director del Instituto de Salud Carlos III, Cristóbal Belda, durante la reunión plenaria del Consejo Interterritorial del Sistema Nacional de Salud que se celebró ayer.

Esa definición, han informado este jueves el Instituto de Salud Carlos III en una nota de prensa, es similar a otras ya propuestas por organismos como la OMS, y va acompañada además de otras conclusiones sobre los síntomas más frecuentes, su curso y evolución, la duración y gravedad, los aspectos necesarios para el diagnóstico, las prioridades en investigación y el estudio del impacto en la calidad de vida de las personas.

Así, entre los síntomas más frecuentes figuran los neurocognitivos (pérdida de memoria, dificultad de concentración y confusión); los musculoesqueléticos (dolor articular o muscular y limitación en la movilidad); los sistémicos (fatiga, debilidad, fiebre y malestar general); o los neurológicos y neuromusculares (olfato y gusto distorsionados, cefalea y falta de reflejos).

Entre los más frecuentes, los científicos han apuntado además los psicológicos y psiquiátricos (ansiedad, depresión y alteraciones del sueño); y los respiratorios y cardiopulmonares (tos, dolor de garganta, disnea y presión en el pecho).

Los autores del estudio que ha realizado el Instituto de Salud Carlos III han concluido además que la variabilidad de los síntomas, su fluctuación y persistencia más allá de la fase aguda de la infección y su extensión más allá de los tres meses son tres de los conceptos más repetidos entre los pacientes.

El estudio confirma que, para establecer un posible diagnóstico de "COVID persistente" es necesario disponer, además de la citada definición, de un diagnóstico previo de la infección aguda, bien con pruebas de laboratorio o bien por inclusión en la historia clínica, y descartar otros problemas de salud a lo que pueda vincularse la sintomatología.

Se deben además definir posibles problemas previos de salud de las personas afectadas, y diferenciar los daños y secuelas producidas por la infección aguda de los síntomas que se pueden atribuirse a la persistencia del COVID.

Con respecto a la evaluación de la gravedad de los casos de COVID persistente, los investigadores han observado que es complicado hablar de ‘gravedad clínica’, y que la etiología y la fisiopatología de este síndrome aún no se han descrito en profundidad.

Por otro lado, los resultados preliminares señalan también la complejidad para decidir sobre la idoneidad de establecer una definición y abordaje específicos para posibles casos de COVID persistente en la población pediátrica, debido a las dificultades añadidas para interpretar síntomas en esta población, a la no existencia de un consenso clínico y a la falta de evidencias en la literatura científica.

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