Cinco mitos sobre bebés que no son ciertos

bebés llorandoEsta semana, la periodista Laura Sanders del diario Science News se ha propuesto acabar con varios mitos científicos que giran en torno a los bebés. Sanders reconoce que en los últimos años ha podido comprobar que algunos de los consejos bienintencionados que le han dado respecto a los niños son totalmente erróneos. De su lista, hemos aprovechado tres de ellos. Después, en Ciencia para Todos hemos elegido dos más. Esta es nuestra lista de mitos falsos. ¿Asumías como cierto alguno de ellos?

  1. El azúcar y la hiperactividad

Todos hemos comprobado más de una vez que cuando los niños y niñas llegan a las fiestas de cumpleaños lo hacen de manera educada, calmada y casi avergonzada. Sin embargo, cuando empiezan a degustar golosinas y tartas se convierten en pequeños diablillos sobreexcitados. Muchos padres y madres aseguran que este cambio de comportamiento se debe a la cantidad de azúcar consumida y este mito parece que se ha aceptado sin más. Sin embargo, y aunque la hipótesis parece razonable, el vínculo entre el consumo de azúcar y la hiperactividad es muy débil. Un completo estudio realizado en 1995 llegó a la conclusión de que una dieta azucarada no afecta el comportamiento o las habilidades cognitivas de los pequeños. Por tanto, aunque hay un montón de buenas razones para no permitir comer grandes dosis de azúcar a nuestros niños, el miedo a que se conviertan en pequeños monstruitos enloquecidos no es una de ellas.

bebes golosinas

  1. La música clásica les hace más inteligentes

El llamado “Efecto Mozart” surgió tras comprobar que diez minutos de música clásica servía a varios estudiantes de instituto para obtener mejores resultados en un test de inteligencia. Tanto se llevó al extremo esta supuesta teoría que el gobernador de Georgia (EEUU) se propuso comprar un CD de música clásica para cada niño que naciera en su estado. Es cierto que muchos bebés adoran la música y que se calman con ella, pero no hay evidencias de que la música clásica ayude a los bebés más allá del conocido efecto relajante. En cambio, sí que hay evidencias de que tocar un instrumento puede hacer más inteligentes a los niños, pero no el hecho de escuchar música clásica sin más. Si quiere ponerle música clásica a su hijo, hágalo. Es muy buena terapia. Pero no espere que ese ejercicio sirva para mejorar considerablemente su coeficiente intelectual.

  1. Los alimentos sólidos les ayudan dormir mejor

¿Tu bebé se despierta por la noche? La solución parece más que aceptada: un poco de cereal de arroz en su última toma y adiós al problema. El alimento sólido llenará su estómago y le ayudará a mantenerse satisfecho por más tiempo. Pero no es así. Un grupo científico se puso a la carga y demostró que los bebés alimentados con este tipo de cereales no dormían mejor que quienes solo se alimentaban con leche materna. De hecho, la introducción temprana a los alimentos sólidos (antes de cuatro meses) se asocia con un peor sueño infantil. Así que la cura mágica de alimentar con sólidos a los niños antes de dormir no es más que otro mito que debemos superar.

  1. Llorar les ensancha los pulmones

No. Los pulmones de tu bebé no se ensanchan ni crecen más fuertes por dejarlo llorar. No hay ninguna razón para evitar responder prontamente al llanto de un bebé y hacer lo posible por reconfortarlo. Siempre que lloran lo hacen por alguna razón, aunque a veces nos cueste saber cuál es. Sin embargo, llorar no tiene ningún beneficio físico ni emocional en los bebés. Tanto es así que el llanto prolongado no es nada beneficioso, pues aumenta los niveles de las hormonas del estrés en los pequeños y eleva su frecuencia cardíaca.

  1. Saben nadar por instinto

Existe el falso y peligroso mito de que los bebés flotan en el agua por instinto. Lo que ocurre es que las ‘crías’ humanas bloquean la entrada de agua con la boca abierta y dejan de respirar cuando se sumergen en el agua, un comportamiento innato que se pierde a partir de los seis meses. También mueven las manos y los pies cuando son sumergidos, pero no sacan espontáneamente la cabeza, por lo que si los dejamos solos, el final puede ser realmente trágico. Y es que si no los sacamos rápidamente del agua, se ahogan porque sus pulmones se quedan bloqueados. 

bebes nadando

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