Siete mitos sobre los antibióticos

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El aumento de la resistencia a los antibióticos se ha convertido en una problema a escala global dado que reduce la posibilidad de tratar con éxito las enfermedades infecciosas. Hace tan solo unas semanas la Organización Mundial de la Salud (OMS) alertó sobre la confusión generalizada que hay entorno al uso y efectos de los antibióticos.

“El aumento de la resistencia a los antibióticos constituye una crisis sanitaria global y los gobiernos han reconocido que es uno de los mayores desafíos para la salud pública”, aseguró la directora general de la OMS, Margaret Chan.

Por esta razón, Marc Mendelson, profesor de enfermedades infeccionas en la Universidad de Cape Town, en Sudáfrica, aclaró una serie de puntos a cerca de los antibióticos en un interesante artículo publicado en The Conversation:

1. No desarrollaré resistencia a los antibióticos si los tomo correctamente.

Falso. Mendelson nos explica que durante miles de años las bacterias han tenido que protegerse de las sustancias químicas producidas por otras bacterias y hongos diseñadas para matarlas. Desde que Fleming descubriese la penicilina en 1928, hemos utilizado estas sustancias como antibióticos.

El profesor afirma que mientras unas bacterias son eliminadas con el antibiótico, existen otras que debido a la evolución han desarrollado mecanismos para ser más resistentes y permanecen en el organismo, las cuales se pueden contagiar a otras peronas por diferentes vías.

En definitiva, aunque tomes correctamente el tratamiento con antibióticos eso no garantiza que vayas a eliminar todas las bacterias.

2. Es nuestro cuerpo el que se vuelve resistente a los antibióticos.

No, es falso, es la bacteria la que se vuelve resistente.

Mendelson añade que no hay nada que podemos cambiar en nuestro cuerpo para contrarrestar la resistencia a los antibióticos.

3. Los antibióticos son la cura para el resfriado común y gripe.

Los antibióticos solo funcionan contra las bacterias. Sin embargo, el resfriado común y gripe son causados ​​por virus. Y cuanto más antibióticos usemos, las bacterias más resistentes incrementarán en número, lo que supone un riesgo para la sociedad.

4. Si me siento mejor, puedo dejar de tomar antibióticos.

Mendelson asegura que con una infección bacteriana los síntomas mejoran antes de que todas las bacterias sean eliminadas, por lo que recomienda seguir el tratamiento hasta el final. El profesor nos advierte que si dejamos de tomar los antibióticos las bacterias se pueden multiplicar.

5. Puedo tomar restos de otro tratamiento anterior.

Falso. Jamas debemos tomar antibióticos que no nos han sido recetados por un profesional de la salud. Mendelson nos da dos razones de peso. Por un lado, si el antibiótico está caducado puede tener su principio activo deteriorado y es más propenso a causar resistencia. Y por el otro, si no tomamos el tratamiento adecuado también aumenta la probabilidad de que las bacterias se vuelvan resistentes.

6. La resistencia solo ocurre cuando se toman antibióticos varias veces.

Falso. La resistencia se puede ocurrir cada vez que se tome un antibiótico, da igual que sea una sola toma o varias. Según el profesor, usar antibióticos una sola vez puede producir efectos secundarios que pongan en riesgo nuestra vida, además de producir alteraciones “catastróficas” de las bacterias que viven en nuestros intestinos.

7. La culpa la tienen los profesionales de la medicina

En este caso, Mendelson admite que la profesión ha fallado al público en general por no saber “educar y sensibilizar” sobre el problema de la resistencia y uso de los antibióticos.

Por el contrario, también hace referencia a la presión que ejercen los pacientes a la hora de que se les recete antibióticos cuando acuden a los centros se salud.

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