Cuatro motivos por los cuales no querrás ser astronauta

"¿Crees que es glamuroso ser astronauta? Es un montón de trabajo duro y mucha indignidad también". El autor de esta afirmación no es otro que Mark Roberts, un guía del Intrepid Sea, Air & Space Museum de New York, quien dejó bastante claro a los visitantes lo que es ser realmente un verdadero astronauta.

De entre los innumerables inconvenientes de vivir en el espacio, hemos seleccionado para nuestros lectores cuatro razones de peso, que a nuestro juicio, harán que te replantees seramente lo de querer ser astronauta.

1. Acabarás harto del menú espacial

Comer es uno de los placeres de la vida. Por este motivo nos cuesta tanto ponernos a dieta y privarnos de aquellos alimentos que nos proporcionan una felicidad inmediata. Sin embargo, para los astronautas se puede convertir en una auténtica tortura. El proyecto Advanced Food Technology (AFT) de la NASA nos mostró haces años una serie de fotos sobre la "apetitosa" dieta de los astronautas en el espacio.

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En las fotos se pueden apreciar frutos secos, sopas, cereales, zumos, pan...todo perfectamente procesado y empaquetado para que se conserven durante años. El objetivo de estos alimentos es ocupar el menor espacio posible y a su vez aportar todos los nutrientes necesarios a los astronautas durante las misiones.

2. La odisea de ir al baño

Ir al baño fuera de casa ya es una auténtica proeza para muchas personas. Si añades a la ecuación estar en una nave espacial sin gravedad, la cosa se pone realmente fea, y no solo por la foto:

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Para orinar, o como se dice en inglés No.1, el inodoro posee un pequeño embudo con ventilador que succiona el líquido para que no quede flotando a nuestro alrededor. La orina recolectada es enviada a un sistema de depuración para convertirla en agua para el consumo humano. ¿Apetecible, verdad?

En lo que respecta a un No.2 el principio de succión es el mismo. Las heces son almacenadas en contenedores de residuos sólidos para ser expulsadas fuera de la nave y desintegrase al entrar en contacto con la atmósfera terrestre.

3. Las uñas se caen

Otra de las problemáticas de la vida en una nave espacial, y a su vez una de las menos conocidas, es la caída de las uñas al realizar actividades fuera de la nave. Dava Newman, investigadora del Instituto Tecnológico de Massachusetts, aseguró en una entrevista a  National Geographic que "cuando el guante se presuriza, el tejido flexible y suave se endurece como una rueda de bicicleta".

Según el estudio de Newman, las causas de este doloroso inconveniente no están claras. La presión de las uñas contra las puntas del grueso guante puede ser uno de los motivos. No obstante, otra hipótesis es que cuanto más grande es el tamaño de la mano, más se corta la circulación hacia las puntas de los dedos, lo que, prolongado durante horas, puede provocar que las uñas se desprendan.

4. ¿Qué tal dormirías si vieses amanecer 16 veces al día?

El insomnio se convertirá en tu mejor amigo durante la misión. Al parecer, en nuestros ojos tenemos una serie de fotorreceptores que son los responsables de regular la producción de melatonina en la glándula pineal. El autor Antonio Martínez Ron nos da la clave: "Cuando estos receptores son expuestos a una determinada longitud de onda coincidente con la luz azul (parecida al color del cielo) el cerebro frena la segregación de melatonina y está más alerta, mientras que cuando la luz está en el espectro del rojo comienza a emitir la señal del sueño".

En definitiva, ser astronauta y alcanzar la gloria como hizo el español Pedro Duque tiene un precio. ¿Estás dispuesto a aceptar el reto?

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