La Tierra sin humanos…

¿Qué pasaría si un día los humanos desaparecemos de la faz de la Tierra? ¿Qué pasará con los recursos naturales, con los animales y con toda la infraestructura, bienes y servicios que producimos y consumimos durante nuestra existencia? ¿Sería capaz el planeta de recuperarse ante la ausencia de siete mil millones de personas?

tierra sin humanos

Hace unos años, The History Channel se hizo estas mismas preguntas y creó una interesante miniserie de dos capítulos donde se analiza cómo evolucionaría el planeta sin nuestra presencia. Somos quizá la primera especie que podría desaparecer a causa de sus propias acciones. Por eso, no es descabellado pensar que un día dejemos de estar aquí sin dejar rastro por, por ejemplo, soltar un virus manipulado en laboratorio por el mero hecho de que alguna farmacéutica quiera ganar miles de millones de dólares en poco tiempo. No hace falta devastación alguna y, probablemente, el resto de los animales seguirían vivitos y coleando, pues sus enfermedades no generan tantos beneficios.

Y por más que nos pese, a este planeta no le somos necesarios, es decir, sobreviviría a nuestra desaparición y, además, recuperaría todo su esplendor. Según analiza la serie de The History Channel, solo unos días después de nuestra fulminante desaparición, el 90% de nuestras máquinas, aviones y servidores de Internet dejaría de funcionar. La luz eléctrica se esfumaría de pronto y las calefacciones se apagarían para siempre, pues las centrales nucleares desaparecerían, no sin antes causar graves explosiones debido al sobrecalentamiento por falta de refrigeración, que acabaría contaminando las áreas aledañas y acabando con la vida de muchos animales.

Sin embargo, quienes más sufrirían nuestra pérdida serían los perros que hoy tenemos como mascotas. La mayoría de las razas de estos animales han sido modificadas a lo largo de millones de años para convertirse en especies muy dependientes del ser humano, por lo que sin nosotros, su futuro sería bastante pésimo. Por ejemplo, las piernas cortas y las pequeñas bocas de bulldogs o terriers que los hicieron mascotas costosas, se convertirán en desventaja mortal para ellos. Todo lo contrario que los gatos comunes, que sobrevivirían y se multiplicarían gracias al alimento proporcionado por las aves y las ratas de las ciudades.

Con el paso de los meses, los animales salvajes tomarían las ciudades. Osos, lobos, linces y coyotes que han vivido durante siglos en el límite de nuestras áreas urbanas cruzarían la línea que hoy no se atreven a traspasar. Y poco después, la naturaleza empezará a hacerse dueña de las urbes. Los árboles y las plantas se apoderarán de los edificios y las calles comenzarán a cubrirse de verde, tanto que en menos de una década dejaríamos de ver el asfalto. Para entonces, las montañas de más de 4.000 metros volverían a estar todo el año cubiertas de nieve como sucedía hasta no hace muchas décadas.

En menos de un siglo sin presencia humana, la mayoría de nuestras construcciones se habrán venido abajo. Unas presas de los incendios forestales y otras, fruto del paso de los años y la falta de mantenimiento. Las estructuras se resquebrajan debido al ciclo de congelación y descongelación. Puentes y rascacielos se vendrán abajo y en apenas siglo y medio solo quedarán algunos escombros para recordar lo que un día fuimos. En ese tiempo, los más de 1000 millones de automóviles que existen hoy en día se habrán reducido a montones de metal.

Mil años después de nuestra repentina desaparición apenas quedaría nada. Solo sobrevivirían estructuras hechas de piedra o de hormigón macizo, al igual que las pirámides egipcias o los castillos medievales. 100.000 años después, la Gran Muralla China o la Gran Pirámide de Guiza serían las últimas maravillas humanas que sucumbirían a la fuerza de la naturaleza. Y con ellas, nuestra existencia podría pasar prácticamente desapercibida para futuras civilizaciones.

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