¿Perjudica el WiFi a la salud?

wifi¿Leyenda urbana o hecho científico? Desde hace unos años, el temor y las dudas por los efectos en la salud de las ondas de radiofrecuencia, entre las que se encuentran las redes WiFi, están muy presentes en nuestro día a día. Pero, ¿existen motivos para ser precavidos o se exagera con este tema?

Ciertamente, hay teorías para todos los gustos. Es cierto que los campos electromagnéticos –radiaciones no ionizantes- que crean ordenadores portátiles, Smartphone y tabletas, pueden calentar los tejidos biológicos cuando se emiten a niveles elevados, tal y como reconoce la Unión Europea después de pedir varios estudios sobre el tema. Sin embargo, los expertos parecen no ponerse de acuerdo en cuanto a sí es nocivo o no pasar varias horas expuestos a la radiación que produce una red inalámbrica.

Agustín Bocos, abogado ambientalista especializado en contaminación electromagnética, defiende que una exposición prolongada y continuada en el tiempo a estas radiaciones tiene efectos perjudiciales para la salud. Por eso, pide que se retire el WiFi de todos los colegios. Diversas organizaciones nacionales apoyan esta medida y Bocos se apoya en el informe BioInitiative, que resume más de 2.000 estudios internacionales sobre el tema y que concluye que una exposición prolongada a radiaciones electromagnéticas puede desarrollar ciertos tumores. El Consejo de Europa se hizo eco de este estudio en 2012 y desde entonces países como Inglaterra, Francia o Suecia han retirado la conexión inalámbrica en decenas de centros educativos, museos, bibliotecas y lugares públicos.

Por último, Bocos avisa de que la contaminación electromagnética se está incrementando a pasos de gigante en muy poco tiempo. “No sabemos qué va a pasar, probablemente lo sepamos cuando las consecuencias sean irreversibles”, asevera.

Sin embargo, otros científicos y expertos en la materia se posicionan en el lado contrario. Jack Schofield, periodista especializado en tecnología y ex editor de The Guardian, analizaba el tema poco tiempo después de que la UE tomará en cuenta el informe de BioInitiative. “Si las alarmas de bebés, los coches teledirigidos, los auriculares Bluetooth o las alarmas de seguridad que funcionan en la misma banda de frecuencia no causan preocupación, ¿por qué preocupa tanto el WiFi?” ¿Y un microondas? Según explica Schofield, “la intensidad de la señal WiFi es 100.000 veces menor que la de estos hornos”. Los routers WiFi funcionan con voltajes muy bajos, se difunden en todas las direcciones y se usan en distancias relativamente largas. “Dado que las ondas de radio siguen la ley del cuadrado inverso –como la luz, el sonido o la gravedad- cada vez que doblas la distancia hacia el aparato emisor, solo recibes un cuarto de la energía”, añade. En otras palabras, la intensidad de la señal cae muy rápidamente.

Y concluye: “A distancias normales de funcionamiento, la intensidad WiFi es tan baja que no vale la pena preocuparse: es solo una señal más de la nube que existe entre señales de radio y televisión, los motores de los electrodomésticos y el universo en general”. Porque, según explica, “las longitudes de onda no ionizantes, que son más largas que la luz no suelen ser peligrosas”. Esto incluye infrarrojos, microondas y ondas de radio.

Aun así, y a pesar de las opiniones encontradas, parece que cada vez son más las voces que alertan sobre su posible nocividad. Por ello, se aconseja, al menos apagar el WiFi por las noches. Según Agustín Bocos, “es lo mínimo que podemos hacer”.


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