¿Qué hacer para prevenir un golpe de calor?

Golpe de calor

Golpe de calor
Los expertos apuntan al cambio climático como la principal razón por la que las olas de calor son cada vez más intensas y duraderas. Las temperaturas elevadas pueden ser un riesgo para la salud ya que provocan una pérdida de líquidos y de sales minerales en el organismo. Si la exposición se prolonga, el riesgo de sufrir un golpe de calor aumenta de manera notable, así que es de especial interés conocer una serie de consejos para prevenirlo.
Lo primero y más importante es conocer qué es exactamente una ola de calor. Se denomina como tal a un fenómeno meteorológico caracterizado por temperaturas extremadamente altas que se mantienen durante varios días. En España, la ola de calor más larga de la que se tienen registros sucedió en 1975 y duró nada más y nada menos que 26 días, entre el 27 de junio y el 22 de julio.

¿Cómo prevenir un golpe de calor?

Cuando las temperaturas son extremadamente altas, es importante poner en práctica una serie de medidas de prevención para evitar problemas de salud como el golpe de calor o la deshidratación. Las recomendaciones de los especialistas son para todo el mundo, pero muy especialmente para los grupos de mayor riesgo: niños pequeños, personas mayores y enfermos.
La hidratación es muy importante durante todo el año para que el organismo funcione como es debido, pero sobre todo en verano. En esta época del año hay que aumentar la ingestión de líquidos. Lo recomendable es tomar dos litros de agua diarias, que se deben complementar con la ingesta de frutas y verduras ricas en agua.
Además, es aconsejable evitar el consumo de bebidas alcohólicas y azucaradas porque favorecen la deshidratación. En lo que respecta a la alimentación, las comidas copiosas no están recomendadas en verano, y menos cuando hay una ola de calor.
Por supuesto, hay que prestar atención a cualquier tipo de síntoma que pueda indicar un golpe de calor, como el cansancio o la desorientación. Además, hay otras señales de alerta, como las náuseas, la cefalea y, en los casos más graves, la pérdida de conocimiento y convulsiones.

Calle

En la medida de lo posible, hay que evitar salir a la calle en las horas centrales del día, entre las 12:00 y las 17:00 horas. Si no queda más remedio, hay que caminar por la sombre y protegerse de la exposición directa al sol utilizando una gorra o sombrero y ropa ligera confeccionada en tejidos naturales, como el lino o el algodón.
Como resulta lógico, en la época estival hay que evitar la actividad física intensa durante las horas de más calor al aire libre. Para practicar deporte, lo mejor es aprovechar las primeras horas de la mañana y las últimas de la tarde.

Casa

En casa, es conveniente abrir todas las ventanas para ventilar a primera hora de la mañana. Luego, se cierran y se bajan las persianas para que no entre el calor. Para refrescar el ambiente, el ventilador y el aire acondicionado son de gran utilidad.

Golpe de calor: síntomas y cómo actuar

El golpe de calor tiene lugar cuando aumenta de forma súbita la temperatura corporal, ya sea por estar en un lugar con poca ventilación, por la exposición prolongada al sol o por hacer ejercicio al aire libre en las horas centrales del día.
Cuando ocurren este tipo de situaciones, el cuerpo no es capaz de regular su propia temperatura. La respiración y el sudor, los principales mecanismos de refrigeración, no funcionan de manera adecuada, y se produce un desajuste térmico, dando lugar a un incremento brusco de la temperatura corporal.
Los síntomas más comunes del golpe de calor son: piel seca, sed intensa, sudor, mareos, agotamiento, vértigo, calambres musculares, agitación y falta de apetito. Cuando el trastorno es más grave, se puede producir un fallo en los mecanismos cardiocirculatoriosde adaptación al calor.
Es importante actuar con rapidez ante el más mínimo síntoma de golpe de calor. Lo primero es llevar a la persona afectada a un lugar a la sombra, bien ventilado y lejos de los rayos del sol. No es una buena idea bañarle con agua fría porque podría sufrir un shock térmico por el cambio brusco de temperatura. Lo mejor es mojarle el cuerpo poco a poco con toallas humedecidas en agua tibia.