Qué es la fobia social: síntomas más comunes

Qué es la fobia social: síntomas más comunes

Qué es la fobia social

Resulta normal sentir algo de nervios cuando estás frente a un evento en público. Sin embargo, si esto genera ansiedad, miedo o angustia, puede significar que se está ante un episodio que se conoce como Trastorno de Fobia Social.

El ser humano es sociable por naturaleza y, por lo tanto, siempre va a buscar la manera de estar en contacto con otras personas.

Esta socialización es determinante a la hora de formar una familia y en los procesos evolutivos como la educación, el trabajo, el ocio, las relaciones sociales o de pareja.

Cerca del 13 % de las personas, han experimentado un episodio de fobia social, al menos, una vez en la vida. Las mujeres son más propensas que los hombres. Estos datos se incrementaron tras la pandemia por Covid-19.

Los meses de aislamiento para evitar la propagación del virus Sars Cov 2, llevó a que muchos jóvenes alimentaran el retraimiento social y los hábitos de reclusión, generando rechazo a los espacios abiertos o al contacto con otros individuos.

Cualquier persona puede sufrir de fobia social, teniendo mayor incidencia en los adolescentes, pues, ellos consideran que serán juzgados o rechazados si se muestran tal y como son ante otras personas.

Se estima que en España, cerca de medio millón de personas están lidiando con el Trastorno de Ansiedad Social, esto es, el 1 % de la población total.

¿Qué es lo que provoca la fobia social?

La ansiedad social, como se le conoce en la actualidad y, de acuerdo con expertos, tiene su origen en tres factores principales:

-Por herencia: Aunque no está del todo claro, la influencia genética en los episodios de fobia social se sustenta en que los trastornos de ansiedad suelen ser hereditarios.

-Por la estructura del cerebro: Relacionada de manera directa con el núcleo amigdalino, el cual, al ser hiperactivo, genera un aumento del miedo y la ansiedad en situaciones sociales.

-Por el contexto: Las personas que han sido víctimas de burlas, hostigamiento, rechazo, ridiculizadas o humilladas en público, son más propensas a desarrollar trastorno de ansiedad social.

Más allá de los antecedentes familiares o los episodios negativos a los muchas veces somos sometidos, el carácter del individuo y las exigencias sociales y laborales de la actualidad, también pueden dejar a las personas al límite de la fobia social.

Un niño tímido, introvertido o retraído está en mayor riesgo de sufrir de fobia social; al igual que aquellas personas que buscan “la aceptación” para poder relacionarse.

También hay aspectos físicos y patológicos que se relacionan de manera directa con este trastorno psicológico: la tartamudez, la desfiguración facial, el Parkinson, entre otras enfermedades.

Cómo se comporta una persona que tiene fobia social: sintomatología

La fobia social es el temor intenso de ser observado y juzgado por otras personas. Afecta todas las relaciones que se pudiesen entablar en espacios comunes como la escuela, el trabajo e, incluso, en el hogar.

Una persona que padezca el Trastorno de Ansiedad Social, vive con el temor de hablar en público, conocer gente nueva, ir a una cita o al cine, asistir a una entrevista de trabajo, participar en clases o ir de compras el fin de semana.

Y, aunque en muchos casos, la persona con fobia social está consciente de su situación y de que no hay riesgo al relacionarse; como en cualquier otra fobia, le resulta difícil controlarse.

Entre los síntomas que se pueden registrar producto de la fobia social se encuentran:

  • Enrojecimiento facial, sudoración y temblor.
  • Aceleración del ritmo cardiaco.
  • Sensación de vacío o distensión abdominal.
  • Rigidez corporal.
  • Disminución del tono al hablar.
  • Poco o nulo contacto visual.
  • Tendencia a huir de espacios donde haya más gente.
  • El temor hace que se pierda la concentración y el hilo de la conversación que se intenta entablar.

Experimentar episodios de fobia social lleva a que la persona se sienta frustrada e insegura por no poder hacer frente a algo que consideraba tenía controlado o sabía manejar a la perfección. Es involuntario.

Es importante no confundir la fobia social con la timidez. Siendo la segunda una característica de la conducta o personalidad del individuo que genera incomodidad, nervios e inseguridad frente a los demás, pero nada comparable con los síntomas de la primera.

Relación entre la fobia social y la salud

Es indudable que la fobia social afecta nuestra calidad de vida y con ello la salud. De hecho, este es el tipo de temores por los que las personas acuden con mayor frecuencia a citas con psicólogos y terapeutas.

Además de la mental, la fobia social también afecta la salud física al promover el sedentarismo o la inactividad.

Las personas con esta condición, suelen tener episodios de compulsiones, que consiste en repetir, de manera incontrolada, una actividad para disminuir los niveles de ansiedad.

El aislamiento para evitar estar con otras personas lleva a lo que se conoce como atracones, consumo inusual de grandes cantidades de alimentos sin ningún tipo de control, ocasionando obesidad, problemas de tensión, diabetes, entre otras.

La fobia social es un potenciador para la tricotilomanía, esa necesidad incontrolable de tirar y retorcer el cabello hasta verlo desprenderse del cuero cabelludo.

La poca actividad física, por el temor a salir, genera mala circulación arterial, lo que acelera la aparición de varices, calambres, hormigueo y adormecimiento en las piernas.

Como puedes ver, la fobia social no solo afecta tus relaciones personales e interpersonales, también pone en riesgo tu salud y vida.

Prestar atención a la fobia social incluye aceptar que se está ante un problema. Una vez estés consciente de esto, lo ideal es buscar ayuda especializada para lidiar con tus miedos y temores.

Conclusión

La salud mental es tan importante como la física. Tu autoestima, asertividad, habilidades y logros, dependen de ti y de cómo te sientes frente a las distintas situaciones. Sin embargo, al ser seres sociales, siempre vamos a estar en contacto, queramos o no, con otras personas.

Buscar ayuda es lo primero que debes hacer para tratar de controlar la fobia social. Verás que una vez que puedas manejar sus síntomas y tus temores, también mejorará tu calidad de vida y la de los tuyos.