¿Qué es la fisioterapia de suelo pélvico?

Suelo pélvico

Suelo pélvico
El suelo pélvico siempre ha sido considerado un tema tabú, y esto ha hecho que muchas mujeres ni siquiera consulten a su especialista en salud simplemente por vergüenza. Sin embargo, es importante que, ante la más mínima señal de debilitamiento de suelo pélvico, se consulte a un fisioterapia especializado.
Ana Martín, integrante de la Comisión de Fisioterapia en Uroginecología-Obstetricia del Colegio profesional de Fisioterapeutas de la Comunidad de Madrid, explica cómo se realiza la valoración y cuáles son los tratamientos más empleados para poner fin a las disfunciones del suelo pélvico, tal y como recoge la revista 'Consumer'.

¿Qué es el suelo pélvico?

Se conoce como suelo pélvico al conjunto de ligamentos y músculos que rodean la parte inferior de la cavidad abdominal. Sirven de sostén para todos los músculos localizados en la pelvis: vejiga y uretra, útero y vagina, y recto. El suelo pélvico es algo dinámico, que se adapta al movimiento de la persona, pero siempre debe mantener una tensión adecuada para sujetar los órganos dentro de la pelvis. Cuando se debilita, el funcionamiento de los órganos puede verse afectado.
Las causas de la debilitación del suelo pélvico pueden ser muy amplias: estreñimiento natural, obesidad, enfermedades respiratorias crónicas... En lo que respecta a los síntomas, los más comunes son la incontinencia urinaria o fecal, las molestias y el dolor en la zona.
No hay ningún método 100% infalible para prevenir la debilitación del suelo pélvico, aunque sí hay algunos consejos que conviene poner en práctica. Es conveniente ejercitar de forma regular los músculos del suelo pélvico con ejercicios específicos, así como tener buenos hábitos para ir al baño. Mantener un peso adecuado también es importante, teniendo en cuenta que la obesidad es uno de los factores de riesgo.

Tratamientos de fisioterapia

Un fisioterapeuta especializado en coloproctología y uroginecología quien realiza la valoración del suelo pélvico. Cuando la mujer acude a la consulta, lo primero es hacer una entrevista inicial con ella para conocer qué síntomas presenta, cuáles son sus antecedentes clínicos y qué factores pueden predisponer a la disfunción.
Tras la entrevista inicial, se lleva a cabo una valoración del abdomen para ver en qué estado se encuentra la faja abdomino-pélvica. El fisioterapeuta también analiza la disposición de las caderas y el patrón respiratorio.
A continuación, se realiza una exploración externa para conocer las anomalías y los reflejos de los grupos musculares más superficiales, así como una exploración interna para evaluar la contracción de las fibras y el tono muscular. En base a esta valoración, el fisioterapeuta determina cuál es el tratamiento más adecuado para la paciente.
“Estos tratamientos son muy efectivos, ya que ayudan a reactivar la musculatura e integrarla, pero su rapidez o eficacia va íntimamente ligada a la constancia del paciente y a sus hábitos diarios”, explica la fisioterapeuta Ana Martín.
Los tratamientos más frecuentes son los siguientes:

  • Ejercicios de contracción muscular: el propósito es seguir un patrón respiratorio adecuado para reeducar la contracción de los grupos musculares.
  • Ejercicios hipopresivos: son una serie de técnicas respiratorias y posturales para reforzar diferentes músculos del cuerpo para mejorar la postura.
  • Electroterapia: consiste en la aplicación de una corriente eléctrica sobre la zona vaginal o anal para que el músculo tratado se contraiga.
  • Radiofrecuencia: esta técnica se puede aplicar de forma externa o interna para mejorarla síntesis de elastina y colágeno de la musculatura e incrementar el tono.
  • Gimnasia abdominal: el objetivo es potenciar la musculatura que sostiene las vísceras para prevenir las presiones de descenso ante cualquier tipo de esfuerzo.
  • Terapia manual: incluye técnicas de masaje, estiramientos y presión que fortalecen los huesos y la musculatura de la zona.

Ejercicios de Kegel

Hacer los ejercicios de Kegel es de gran ayuda para fortalecer los músculos del suelo pélvico. Están 100% recomendados por los fisioterapeutas para controlar o prevenir la incontinencia. Además, ayudan a sostener los órganos pélvicos y, con ello, reducir el dolor y la incontinencia.
En las mujeres, los ejercicios de Kegel relajan los músculos vaginales, haciendo que la vagina esté más abierta. Los ejercicios son de gran utilidad si se presenta dolor durante las relaciones sexuales. Para hacer estos ejercicios, es importante colocarse en una posición cómoda para que el cuerpo se relaje y controlar la respiración.