¿Influye la comida basura en la potencia sexual?

2830592383_5c5821cf84El fast food se ha convertido en un hábito cada vez más extendido

El fast food se ha convertido en un hábito cada vez más extendido


Hace poco saltó la noticia. El hombre que ostenta el título de ser el más gordo del mundo, se ha puesto a dieta. Habiendo llegado a pesar más de 500 kilos, el mejicano Manuel Uribe ha decidido adelgazar porque, entre otras muchas cosas, sufría de impotencia. Ahora que ya ha perdido alrededor de 235 kilos, y según unas declaraciones recogias por el periódico 20 minutos, la impotencia ha remitido: "ahora todo está bien, pregúntale a mi novia".
Hace poco te hablábamos del decálogo de consecuencias negativas que las drogas provocan en el organism,o en el caso en que se sea un adicto o consumidor habitual. Hoy nos referimos a otro tipo de droga, aunque con un cáriz muy distinto. Es evidente que nadie se puede morir de una sobredosis de comida basura, pero sus efectos sobre nuestro cuerpo son a día de hoy más que evidentes: migraña, colesterol, obesidad... Pero ¿y la potencia sexual? ¿se ve afectada por un consumo regular de fast food? Si eres un aficionado a las pizzas, hamburguesas o a los precocinados, lee atentamente lo que te vamos a decir.


Los cardiohidratos son altamente adictivos


En primer lugar, hay que establecer una constante: la comida basura crea adicción. Por lo que puede ser como una droga. Hipertensión, enfermedades de la vesícula, insomnio, ovarios poliquísticos, alteración de las hormonas reproductoras y disminución de la fertilidad son algunas de las enfermedades que se relacionan directamente con la obesidad o con una dieta excesiva en carbohidratos. Como vemos, las consecuencias sobre la sexualidad derivadas de una situación de obesidad no solo atañen a una cuestión estética o de autoestima.
Morgan Spurlok, director del documental Super Size Me (que denuncia los excesos norteamericanos respecto al fast food), experimentó en sus propias carnes lo que significaba ver disminuído su apetito sexual. Al comenzar una dieta basada en menús de McDonalds, su estado físico se resintió considerablemente: depresión, agotamiento, altibajos en el estado de ánimo, dolores de cabeza, ansiedad... y una vida sexual prácticamente inexistente. Y es que con semejante panorama ¿quién piensa en el sexo?
Cuando una determinada práctica  se convierte en una adicción, otros aspectos de la vida quedan relegados a un segundo plano. Actividades tan saludables como el mantener relaciones sexuales activas se ven mermadas por el ansia de meterse una gran hamburguesa entre pecho y espalda. Que nadie me entienda mal, una pizza o un precocinado de vez en cuando no van a finiquitar la potencia o el atractivo sexual de nadie. Pero como desde este blog somos defensores acérrimos de una vida sexual saludable... te instamos a rechazar la comida basura.
Restaurante de fast food por vincepal en Flickr
Hombre comiendo por skippyjon en Flickr