Crítica: Transformers. La venganza de los caídos

Transformers: La venganza de los caídos

Transformers: La venganza de los caídos, crítica

Título: Transformers. La venganza de los caídos
Título original: Transformers. Revenge of the fallen
Director: Michael Bay
Género: acción, ciencia ficción
Duración: 150 minutos
Estreno en España: 24 de junio
Intérpretes: Shia LaBeouf, Megan Fox, Josh Duhamel, John Turturro
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[Rating: 3] Sin sorpresas: e-s-p-e-c-t-a-c-u-l-a-r y voluntariamente tonta. Bay no decepciona, a los que le conocemos…
A Michael Bay le pasa lo mismo que a McG, director de la decepcionante Terminator Salvation. Ninguno de los dos sabe modular su discurso a las necesidades de la narración, que resulta al final arrítmica y, en el caso de Bay, saturada hasta el exceso de efectos visuales y movimientos de cámara vertiginosos. Eso no quita que un servidor se lo haya pasado fenomenal con Transformers: la venganza de los caídos, en la que Bay se limita –es un decir- a repetir el esquema de la primera… multiplicado por dos.
Como hace dos años, lo mejor vuelve a transcurrir en los primeros 45 minutos, cuando todo se desarrolla en una esfera cotidiana. Es en esos momentos cuando tenemos a Sam Witwiky ingresando en la universidad, los problemas sentimentales con Micaela y el mejor homenaje a Gremlins imaginable, con una decena de pequeños electrodomésticos haciendo de las suyas por toda la casa (uno desearía que se le hubiese sacado más partido a este aspecto).

Ahí Bay despliega su particular sentido del humor con inimaginable desvergüenza, y logra instantes tan absurdos y entrañables como todo lo que envuelve a la madre del protagonista y una bolsa de marihuana, o lo relativo a cierto personaje femenino de la cinta Spoiler –atención a los planos que Bay le dedica a su trasero y cierto elemento metálico que sale de él- Fin Spoiler. Desde luego, el director no es de los que dan su brazo a torcer y ofrece no ya una, sino dos tazas, de todo lo que sus enemigos le critican.
Por eso, de nuevo mezcla las más grandes escenas de acción imaginables –en las que uno pierde el sentido de todo lo que ocurre en pantalla- con humor chusco, y la cosa funciona en bastantes ocasiones, porque Transformers 2 es como un refresco de verano ideal para disfrutar en estas fechas. Sólo así se puede quedarse boquiabierto con momentos tan hilarantes como el que envuelve a John Turturro mirando embobado las enormes pelotas de un Transformer –sí, unas bolas de demolición, literalmente- u otros como el de un pequeño robot tratando de copular con la pierna de Megan Fox –el mismo que anteriormente le espeta “estas muy buena pero eres muy tonta”…
Por lo demas, Shia Labeouf demuestra que para esto vale (aunque le preferíamos cuando iba de inseguro) y la agradecible Megan Fox demuestra que es tan guapa como inoperante como actriz. La desconexión entre personajes sigue siendo notable, pero Bay no se deja acobardar y, simplemente, los utiliza de forma imposible para ir a su bola.
Naturamente, todo acaba derivando en la consabida orgía militar y militarista, que es lo que a Bay le pone cachondo, y que en el caso de Transformers acababa siendo excesiva. El cine de acción del director de La Roca –todavía su mejor película- está confeccionado como escaparate y exhibición de poderío bélico, elemento que en ocasiones acaba por molestar a los que en ese momento estábamos disfrutando del resto del show. No obstante, las puyas a Obama -no debería ser intocable, ¿no?- son dignas de recuerdo y el climax –una batalla en Egipto que se alarga durante toda la segunda hora de película- deja instantes tremendos (ese robot aspiradora de cien metros…). Pero uno se vuelve a quedar con la primera mitad, donde el inverosímil espectáculo se mezcla con ocurrencias y fotografía de anuncio de colonia.