El reencuentro de Neymar con su ‘exjefe’ Bartomeu

Que el verano ha sido largo y duro en el FC Barcelona ha quedado claro. Que todos los problemas se los ha llevado el viento, también. No hay satisfacción más grande y más sádica cuando se rompe una relación que comprobar que a la otra parte no le termina de ir bien con su nueva ‘pareja’, un bálsamo para curar las heridas que el barcelonismo recibe con alegría al ver que a Neymar le está costando asentarse en su nueva vida en el Paris Saint Germain (PSG).

Al brasileño, que una vez más ha vuelto a completar la terna de nominados al premio ‘The Best’ junto con Cristiano Ronaldo y Leo Messi, el reencuentro con su anterior ‘jefe’ no ha podido llegarle en el peor momento. Solo un día después de ser expulsado y de que su ‘archienemigo’ interno, Nelson Cavani, rescatara al equipo con una falta ‘in extremis’, Neymar coincidió este lunes en Londres con el presidente del Barça, Josep Maria Bartomeu.

Dicen que el reencuentro fue frío y formal, que también estaba presente el padre del delantero -colaborador necesario en la ‘fuga’ a París- y que no se intercambiaron muchas palabras. “Hablé con él normalmente”, aseguró después Neymar, restando importancia a la incomodidad de tener que compartir acto con Bartomeu. “Todo perfecto”.

En el London Palladium se concentraron este lunes muchos más futbolistas latinoamericanos que han desplegado su mejor fútbol en las ligas europeas. Otros de los protagonistas de la noche fueron Diego Armando Maradona y Ronaldo (el ‘otro’, al que ahora siempre relacionan con su nuevo físico), encargados de entregar a Cristiano Ronaldo el premio al mejor jugador del mundo.

Como si de una pareja de cómicos se tratara, con uno más trasnochado que el otro, la verdad, el astro argentino llegó a balbucear en su alocución ante la atónita mirada del exdelantero del Real Madrid, que tuvo además que recordarle que debían dar entrada a un vídeo antes de anunciar el ganador.

Con cada aparición de Maradona en la actualidad es imposible no sentir algo de pena, nostalgia por la magia que fue y que ahora ha quedado convertido en el puro esperpento.