Bajo mínimos

El cambio climático llega también a los mercados y las cotizaciones se derriten cual glaciar islandés de nombre impronunciable y los negacionistas no saben donde meterse al quedarse cada vez con menos argumentos, apuntándose muchos de ellos ahora a la moda de afirmar que la tierra es plana. Mientras las autoridades, incapaces, como casi siempre, de afrontar el problema, se dedican, ayudados por importantes organismos internacionales, a culpabilizar a los sufridos ciudadanos por comer carne y desplazarnos en avión.

El cruce de la curva de tipos a la que me he referido en alguna ocasión, unido a un dato de PIB alemán negativo y a la espectacular caída del Merval argentino en la jornada del lunes, donde la mayoría de las grandes empresas españolas tienen importantes intereses. Sin olvidar que estamos en los idus de agosto, con menos volumen del habitual y mucho “gurú” de vacaciones enviando órdenes desde sus lugares de retiro a las mesas de contratación. Han dado pie a la formación de la tormenta perfecta de verano, que como bien saben ustedes, suelen caracterizarse por un gran aparato eléctrico a base de rayos y truenos, o como diría el Capitán Haddock en los tebeos de Tintín, de nuestra cada vez más alejada adolescencia: “Mil millones de rayos y centellas”

Nos hicieron creer, ingenuamente, que con los tipos de interés cercanos a cero, y dejando de lado al recurrente ladrillo, la bolsa era el mejor lugar para intentar obtener una rentabilidad para nuestros ahorros, pero curiosamente ahora que se comercializan bonos con rendimiento negativo, los bancos se quedan sin margen de ganancia y sus cotizaciones se resienten de manera brutal; por no hablar de empresas líderes mundiales como Telefónica, que debería adaptarse a los nuevos tiempos, donde cada vez más gente empieza a darse de baja de las lineas fijas y surgen compañías de bajo coste haciéndoles la competencia, llegando hoy a cambiar por debajo de seis euros, o si lo prefieren, mil de las antiguas pesetas.

La apertura con muchas dudas, pese a las importantes caídas del miércoles en Wall Street, oscilando la jornada entre el mínimo de los 8.409 y el máximo de los 8.566, para acabar cerrando en los 8.519 puntos. Buen cierre por hacerlo por encima de la media de la sesión, aunque negativo por estar alejados de la referencia de control más cercana.

El aspecto técnico continúa muy tocado y la pérdida de los 8.800, invitaba, como dijimos en el último comentario, al abandono temporal del mercado. La zona de los mínimos anuales en torno a los 8.400 puntos, es la única referencia, que de momento nos ha dejado el mercado, pero para estar algo más tranquilo, deberíamos recuperar primero la cota de los 8.670, confirmada en los mencionados 8.800 puntos.

La recomendación de carácter general ha pasado a ser la de LIQUIDEZ; o cortos los que trabajan los dos lados del mercado, salvo apoyo en la zona de los 8.400 o recuperación de los 8.670 puntos.

Resumen semanal y repaso de los “cinco magníficos”

La semana (del ocho al quince de agosto), finaliza con un retroceso de 350 puntos equivalentes a una pérdida del 3,95 %, dejando al IBEX 35 con una pérdida de 21, que suponen unas minusvalías del 0,24 % en lo que llevamos de ejercicio.

Telefónica: ha perdido las zonas de soporte empezando a dar mucho miedo. Liquidez salvo recuperación de la zona de los 6,30 euros.

Santander: otro valor que no encuentra consuelo. Liquidez salvo recuperación de la zona de los 3,60 euros.

BBVA: la zona de soporte situada en torno a los 4,40 se convierte ahora en resistencia. Liquidez salvo recuperación de la zona de los 4,40 euros.

Iberdrola: continúa salvándose del temporal, junto a Colonial, Cellnex, Grifols, Ferrovial y pare usted de contar. Mantener mientras siga cerrando por encima de los 8,70 para los medioplacistas o no pierda los 9,10 euros para los perfiles más inquietos.

Repsol: no se que pasa que lo veo todo negro. Liquidez salvo recuperación de la zona de los trece euros.

Como siempre, feliz semana y mucha suerte en la bolsa y en la vida.

  AVISO LEGAL: este comentario no supone una incitación a la compra venta de acciones. son simples referencias para que cada inversor tome sus propias decisiones de inversión en función de su perfil de riesgo.