No hay bolsa en La Habana

Esta vez fue en serio y murió Fidel, al que las redes sociales llevaban enterrando periódicamente desde hace unos años. No sé si la historia le absolverá como dijo en su alegato final en el juicio por el asalto al cuartel de Moncada, pero está claro que ocupará un lugar destacado dentro de ella, ya que sin el castrismo es difícil entender la política y los movimientos sociales en América Latina, sobre todo en la segunda mitad del siglo XX.

Al margen de la filias y fobias de cada uno y aunque las comparaciones sean odiosas, no cabe duda de que si lo hacemos con países como Argentina, Chile o Uruguay en el terreno de las libertades no tiene un pase, pero si nos fijamos en los de su entorno como Guatemala, Honduras o Haití en temas como educación, sanidad, vivienda, pobreza infantil, violencia o desnutrición, ganaba por goleada.

En fin, como decía Campoamor: “En este mundo traidor nada es verdad ni mentira todo es según el color del cristal con que se mira”.

La Bolsa sigue aburrida y dentro del mismo rango lateral en el que llevamos ya diez sesiones, a la espera del resultado del referéndum italiano del próximo domingo, destacando únicamente la subida del precio del petróleo al reducir la producción tras la reunión de la OPEP. Y los fuegos artificiales con los que el mercado ha celebrado la salida de Ron del Banco Popular, subiendo hoy un 13,66 %, tras marcar el martes con el mínimo en 0,77 céntimos, niveles de hace treinta años.

La apertura plana y con dudas, oscilando la sesión entre el mínimo en 8.632, y el máximo de los 8.711, para acabar cerrando en los 8.669 puntos. Buen cierre por hacerlo casi en la media de la sesión, respetando por los pelos las referencias de control.

La recomendación de carácter general sigue siendo la de MANTENER las posiciones ganadoras: los perfiles más inquietos mientras no perdamos la zona de los 8.660 o si no podemos con los 8.800 puntos. Los moderados y los conservadores mientras sigamos cerrando por encima de los 8.610 y de los 8.550 puntos respectivamente.

El aspecto técnico sigue sin variación, encerrados en el mismo rango desde hace ya diez jornadas (8.550 – 8.700) y cada vez más comprimidos, por lo que nos acercamos a un movimiento violento, entendiendo por movimiento violento un latigazo en torno a los 250, 300 puntos, el problema es que no sé en qué dirección será.

Mi impresión es que lo determinará el resultado del referéndum italiano. Si gana el SÍ debería llevarnos a romper los 8.800 y si gana el NO a perder los 8.550 y en esas estamos, además con mucha gente de puente y el mercado repleto de órdenes condicionadas, tic, tac, tic, tac…

Resumen semanal y repaso de los “cinco magníficos”.

La semana (24 de noviembre al 1 de diciembre), finaliza con un avance de 12 puntos, que suponen una ganancia del 0,14 %, dejando al IBEX 35 con una caída acumulada de 875, equivalentes a una minusvalía anual del 9,17 %.

Noviembre ha finalizado con una caída del 4,98 %.

Telefónica. Sigue buscando suelo y sin rumbo, más pérdida que el barco del arroz. Liquidez salvo recuperación de la zona de los 7,90 euros.

Banco de Santander. Continúa con los bandazos entre los 4,10 y los 4,60 sin definir, pero sin perder referencias semanales. Mantener mientras siga cerrando por encima de los 4,30 euros.

BBVA. Rebotando des los 5,70 – 5,75, pero sin fuerza para recuperar la media docena de euros que le devolvería a la partida alcista. Mantener mientras siga cerrando por encima de la zona de los 5,80 euros.

Iberdrola. Haciendo equilibrio en el alambre de su última esperanza. Mantener mientras siga cerrando por encima de los 5,60 euros.

Repsol. Ha roto al alza aprovechando la importante subida del precio del petróleo y vuelve a enfrentarse al espejo de los trece euros. Mantener mientras siga cerrando por encima de los 12,30 para los medioplacistas o no pierda los 12,60 euros para los más inquietos.

Como siempre, feliz semana y mucha suerte en la bolsa y en la vida.

AVISO LEGAL: Este comentario no supone una incitación a la compra venta de acciones, son simples referencias para que cada inversor tome sus propias decisiones de inversión en función de su perfil de riesgo.