El último en salir que apague la luz

Cuentan que en la década de los 70 en el aeropuerto de Montevideo, apareció esa ingeniosa pintada en una de las paredes, resumiendo la delicada situación que estaban viviendo entonces en ese estupendo país que es Uruguay. Hoy tengo la osadía de apropiármelo para intentar resumir lo que está sucediendo en las bolsas mundiales.

Si en el último comentario hablábamos del peligro que suponía acercarnos al precipicio del importante soporte de los 8.200 puntos; su pérdida ha confirmado el peor de los presagios, ya que el pánico vendedor ha llegado a casi todas las mesas de contratación y son numerosos los gestores que deshacen sus posiciones por lo mejor como si no hubiera mañana, siguiendo las órdenes de sus clientes que asumen minusvalías importantísimas con tal de recuperar algún pequeño objeto del resto del naufragio.

Si bien es cierto, que a pesar de hacer publicidad con la frase de promoción de una famosa cadena de supermercados, siempre a precios más bajos. Las ventas siguen encontrando compradores que acaban cerrando la operación casando la oferta y la demanda.

La última disculpa para intentar justificar las caídas salvajes, unida a las recurrentes que ya todos conocen, esta vez sería la delicada situación por la que atraviesa el gigante alemán del Deutsche Bank, por su arriesgada exposición tanto a la deuda de los llamados Cocos, como con los derivados, y el miedo al efecto contagio que pudiera tener, o mejor dicho que ya está teniendo.

La apertura con hueco de agotamiento de caída, que sigue abierto, complicando el escenario, oscilando la sesión entre el máximo en los 8.047, y el mínimo del cierre en los 7.746 puntos. Cierre horroroso por hacerlo marcando el mínimo de la sesión y por estar muy alejado de la primera referencia de control.

La recomendación de carácter general es la de LIQUIDEZ, o cortos los que los trabajan, salvo recuperación de la zona de los 8.200 puntos.

El aspecto técnico se ha deteriorado bastante respecto a la última semana, bajando un importante escalón, pasando a estar limitados por el antiguo soporte de los 8.200, transformado ahora en resistencia y protegidos, de esas maneras, por los cada vez más cercanos 7.500 puntos.

Resumen semanal y repaso de los “cinco magníficos”.

La semana (del 4 al 11 de febrero), finaliza con un retroceso de 722 puntos, que suponen una bajada del 8,52 %, dejando al Ibex 35 con una pérdida de 1.798, equivalentes a una minusvalía anual del 18,84 %.

Telefónica. La pérdida de los 9,10 ha dejado a merced de los zarpazos de los osos bajistas a la pobre Matilde y sin que casi nadie quiera acercarse a jugar con ella. Liquidez salvo recuperación de la zona de los 8,90 euros.

Banco de Santander. La de cenas (y euros), que hubiera ganado cualquier visionario capaz de acertar que podrían comprarse en febrero a 3,30 euros. Liquidez salvo recuperación de la zona de los 3,50 euros.

BBVA. Ni Juana ni su hermana, vaya ruina para sus sufridos accionistas que ven como se evaporan sus ahorrillos a velocidad de crucero, o si me apuran de avión cayendo en picado buscando un suelo en que aterrizar. Liquidez salvo recuperación de la zona de los 5,50 euros.

Iberdrola. Era el último de la fila al estar funcionando junto a unos pocos supervivientes, que también se han rendido, como valores refugio pero no han podido resistir el asalto. Liquidez salvo recuperación de la media docena de euros.

Repsol. Tan pronto cambia a 9,50 como a los dos días a menos de 8,30 y evidentemente esto no tiene ni pies ni cabeza y la irracionalidad campa a sus anchas por las cotizaciones de las acciones más negras del mercado. Liquidez salvo recuperación de los 8,80 euros.

Como siempre, feliz semana y mucha suerte en la bolsa y en la vida.

AVISO LEGAL: Este comentario no supone una incitación a la compra venta de acciones, son simples referencias para que cada inversor tome sus propias decisiones de inversión en función de su perfil de riesgo.