Lloviendo piedras

No hay manera de salir del pozo y mientras cada pequeño rebote se siga viendo más como una oportunidad para salir corriendo y abandonar el mercado en mejores condiciones, que como un buen momento para incrementar posiciones, no es posible romper las resistencias, por lo que volvemos a sumergirnos una y otra vez en el fango.

Las disculpas oficiales con las que justificaban las últimas caídas la mayoría de gestores y analistas: China y el precio del petróleo, empiezan a quedar en evidencia. Ayer sin ir más lejos, tras publicar Repsol unos resultados horrorosos, en los que lo más destacable era la provisión de 2.900 millones por la caída del precio del crudo, llegaba a subir casi el 9 % en algunos momentos de la sesión, mientras los índices se hundían y el barril cotizaba por encima de los 34 dólares.

La apertura con hueco de agotamiento de subida, que fue cerrado, oscilando la sesión entre el máximo en los 8.811, y el mínimo de los 8.516, para acabar cerrando en los 8.590 puntos Mal cierre por hacerlo por debajo de la media de la sesión, y por estar alejados de la primera referencia de control.

La recomendación de carácter general es la de LIQUIDEZ, o cortos los que los trabajan, salvo recuperación de la zona de los 8.650 puntos.

El aspecto técnico no ha variado mucho desde el último comentario, ya que seguimos encerrados dentro del mismo movimiento lateral bajista, entre los 8.200 del soporte que ya no deberíamos perder y los 8.940 que es la zona de resistencia más cercana, y que parecía que íbamos a romper para definir desde ahí el siguiente movimiento, pero desafortunadamente nos hemos dado la vuelta al rozar el larguero en los 8.811 puntos.

Sin olvidar que seguimos pendientes de la solución al misterio de los pactos electorales, ya que deberían condicionar los próximos movimientos de nuestro bolsín. La hipótesis de trabajo sigue siendo la misma: repetición de elecciones, que igual no resuelve nada, o el pacto de “Los Picapiedra” debería llevarnos a buscar de nuevo el soporte de los 8.200 y el triunvirato de “La Casta Ciudadana” aplaudido por La Troika y los “jarrones chinos” a enfrentarnos a los 8.940 y más allá. En cualquier caso sin romper el cansino lateral en el que parece que estaremos bastante tiempo.

Resumen semanal y repaso de los “cinco magníficos”.

La semana (del 21 al 28 de enero), finaliza con un avance de 146 puntos que suponen una subida del 1,73 %, dejando al Ibex 35 con una pérdida de 957, equivalentes a una minusvalía anual del 9,99 %.

Telefónica. La superación de los 9,10 fue una clara señal de entrada, que podemos reconvertir ahora en soporte de referencia. Mantener mientras sigamos cerrando por encima de los 9,10 para los medioplacistas o no perdamos los 9,30 euros para los perfiles más inquietos.

Banco de Santander. La cercanía de los cuatro euros es un escollo muy difícil de superar, al menos de momento. Liquidez salvo recuperación de la zona de los 3,90 euros.

BBVA. La banca vuelve a ser poco fiable en el ánimo de los ahorradores, que evitan en lo posible tomar posiciones, pese a la rentabilidad del dividendo, pero sin olvidar que se descuenta del cierre de la sesión anterior, hablando claro: lo comido por lo servido. Liquidez salvo recuperación de la zona de los 5,80 euros.

Iberdrola. Siempre nos quedará París y en el mercado, de momento el valor que no debe faltar en las llamadas “carteras de las viudas”. Mantener mientras sigamos cerrando por encima de los 6,20 para los medioplacistas o no perdamos los 6,40 euros para los perfiles más inquietos.

Repsol. Recuperar los 8,40 euros, fue un motivo de júbilo y el cierre de posiciones cortas tras la publicación de resultados, de celebración. Mantener mientras sigamos cerrando por encima de los 8,70 para los medioplacistas o no perdamos los 9,20 euros para los perfiles más inquietos.

Como siempre, feliz semana y mucha suerte en la bolsa y en la vida.

AVISO LEGAL: Este comentario no supone una incitación a la compra venta de acciones, son simples referencias para que cada inversor tome sus propias decisiones de inversión en función de su perfil de riesgo.