El andamio

Draghi vuelve a salvar los muebles en el último momento y sus homilías de algunos jueves se convierten en el bálsamo sanador de unos mercados tocados, en el que el miedo se ha hecho compañero inseparable de la mayoría de los inversores y gestores, que han visto como tras conseguir beneficios importantes en sus carteras durante el primer trimestre, éstos se han evaporado, volviendo a ver aparecer los números rojos en los balances de sus cuentas.

El problema de fondo es que nadie termina de creerse lo de la aireada recuperación, y aunque los beneficios empresariales siguen aumentando, es en gran parte debido a la ayuda de la caída del petróleo y del cambio del euro. Sin olvidar unos salarios de subsistencia con un empleo cada vez más precario que difícilmente puede animar al consumo de unos ciudadanos que una vez pagados los recibos del alquiler o la hipoteca, la luz, el agua y el teléfono, se quedan sin recursos para llenar la nevera hasta fin de mes.

Agosto finalizó con una caída del 8,24 % y el escenario técnico ha quedado fuertemente tocado. La volatilidad cada vez más salvaje invita a trabajar con precios de cierre, ya que hasta valores normalmente "serios" como Telefónica tienen oscilaciones superiores al 3 % durante la sesión, sin motivos aparentes que justifiquen tanto a la euforia como la depresión.

La apertura con hueco de agotamiento de caída, que sigue abierto animando el escenario, ya que puede considerarse una señal de suelo y vuelta, oscilando la sesión entre el mínimo en los 9.945, y el máximo de los 10.118, para acabar cerrando en los 10.042 puntos. Buen cierre por hacerlo por encima de la media de la sesión, recuperando la frontera del miedo que he situado en torno a los 9.980 puntos.

La recomendación de carácter general sigue siendo la de MANTENER las posiciones ganadoras: los perfiles más inquietos mientras no perdamos la zona de los 9.980 o si no podemos con los 10.120 puntos. Los moderados y los conservadores mientras sigamos cerrando por encima de las zonas de los 9.980 y 9.930 puntos respectivamente.

La cercanía de los 9.980 puntos y las dudas sobre la posible evolución de los precios sigue invitando a la prudencia. Las rebajas de agosto han dado paso a los cazadores de gangas, pero nadie puede afirmar que no pueda comprarse más barato, rebajando las rebajas, dentro de algunas semanas. En realidad seguimos atrapados dentro del mismo movimiento lateral pero en lugar de siempre un poco más lejos que diría Corto Maltés, es siempre un poco más abajo como diría un profesor de apnea.

Resumen semanal y repaso de los "cinco magníficos".

La semana (del 27 de agosto al 3 de septiembre), finaliza con un retroceso de 248 puntos que supone una pérdida del 2,41 %, dejando al Ibex 35 con una caída anual de 237 equivalentes a una minusvalía anual del 2,31 %.

Telefónica. La samba brasileña le ha sentado mal a las piernas y a la cotización que ha bajado a buscar apoyo en el antiguo soporte de los 11,80 (mínimo 11,77), desde donde ha rebotado con fuerza. Liquidez salvo recuperación de la zona de los 12,30 euros.

Banco de Santander. Ha mantenido el tipo y no hay que modificar sus referencias respecto al último comentario Mantener mientras siga cerrando por encima de los 5,30 para los medioplacistas o no pierda los 5,10 euros para los perfiles más inquietos.

BBVA. No pudo aguantar el ritmo frenético quedándose sin comer bizcocho durante algunos compases de las pasadas sesiones. Liquidez salvo recuperación de la zona de los 8,10 euros.

Iberdrola. Tiene problemas para consolidar la media docena de euros y parece que el fichaje del famoso encargado de la cuenta de la policía en twitter no ha afectado a su cotización. Mantener mientras siga cerrando por encima de los 5,80 para los medioplacistas o no pierda los 5,90 euros para los perfiles más inquietos.

Repsol. Sigue de mal en peor sin encontrar un suelo desde el que rebotar. Liquidez salvo recuperación de la zona de los 12,60 euros.

Muchas gracias y feliz semana.

AVISO LEGAL: Este comentario no supone una incitación a la compra venta de acciones, son simples referencias para que cada inversor tome sus propias decisiones de inversión en función de su perfil de riesgo.