Cuentos de lo extraño

"Cuentos de lo extraño" es la última obra de Robert Aickman que ha recibido muy buenas críticas. No son cuentos de terror, sino historias de lo extraño, como él mismo gusta llamarles.

Robert Aickman es considerado por muchos, uno de los  más destacados escritores ingleses de literatura fantástica de la segunda mitad del siglo XX. Ahora se ha publicado "Cuentos de lo extraño".

¿Qué por qué lleva ese título? Quizás porque Aickman siempre sostuvo que no escribía cuentos de terror, sino historias de lo extraño pues así le gustaba definirlas. Unas historias que nos sumergen en una tensa atmósfera que resulta a la vez inquietante y poética.

"Cuentos de lo extraño", de Robert Aickman

"Cuentos de lo extraño" es una recopilación de todas esas historias de Aickman quien, en lugar de insistir en lo sobrenatural, lo macabro o lo terrorífico, trasladó sus relatos a lo extraño. De esta forma, el misterio y el absurdo más amenazador e incomprensible surge de la vida cotidiana y perfectamente normal que puede ser reconocible para el lector dada la cercanía con su propia normalidad cotidiana.

De esa manera, el primer cuento de esta antología se introduce con naturalidad en el corazón del mito femenino. Comienza con un viajero por Grecia que es aconsejado formalmente que no trate de llegar a una isla cercana aunque esta no parece ofrecer peligro alguno. Y ya sea por la curiosidad humana o por el hecho de que nos suele atraer lo prohibido, el hombre descubrirá que en esa isla habitan tres mujeres que son las únicas supervivientes de una era remota del mundo en la que la tierra estaba viva y se vivía siguiendo el ritmo natural bajo el gobierno de las mujeres.

Otras historias del libro son igualmente efectivas como la de dos amigas senderistas que se adentran animadamente en un paisaje que, de pronto, se transforma en el Valle del Silencio o un teléfono que comienza a hacer cosas extrañas, como podría hacer cualquier teléfono del mundo, pero la mano de Aickman le da un toque especial.

En todos los cuentos de este autor, las barreras emocionales y racionales del lector se desplazan a un nivel casi onírico. Mediante el uso de metáforas, elipsis, alusiones y sucesos sugestivos nos desvela unos sucesos que tienen algo de sueño o pesadilla, en fin, algo inexplicable que es una característica que debe tener las historias extrañas.

El prólogo del libro, escrito por Andrés Ibañez, ya lo anuncia: "Conviene leer a Aickman. Los que conocían «Páginas del diario de una joven», ya se imaginan los placeres que les esperan. Los que nada saben de él, no se los imaginan. Es difícil saber qué situación es más envidiable".