'Herodías', de Gustave Flaubert

Un relato breve del autor galo que apareció publicado junto a 'La leyenda de San Julián el Hospitalario' y 'Un corazón sencillo'.

Estatua Flaubert

La leyenda bíblica de Salomé, la mujer que, ante la indiferencia de Juan el bautista, pidió su cabeza en una bandeja a Herodes, ha sido un gran filón para los artistas. Pintores, escultores, músicos y literatos se han basado en ella para sus creaciones. Entre las de éstos últimos, es inevitable citar el drama titulado, precisamente, 'Salomé' del británico Óscar Wilde y el relato 'Herodías', del francés Gustave Flaubert (Rouen, 1821-1880).

Autor de 'Madame Bovary', una de las novelas más famosas de la Historia de la Literatura, Flaubert comenzó la carrera de Derecho en París sin demasiada convicción. Por entonces llevó una vida un tanto bohemia, que, más tarde, aprovecharía para su relato 'La educación sentimental'.

Pero pronto se apartaría de ella instalándose en Croisset, a orillas de Sena y apartado del fragor mundano de la capital. Antes, había viajado por Oriente visitando ciudades como Jerusalén y Constantinopla. Y es que Flaubert sentía una fascinación especial por la antigüedad. Buena muestra de ello es su novela 'Salambó', relato histórico ambientado en la Cartago del siglo III antes de Cristo, para cuya redacción visitó las ruinas de esa ciudad fenicia que fue capaz de poner contra las cuerdas a la mismísima Roma. No es casual este hecho, ya que el escritor galo era un auténtico fanático de la meticulosidad, capaz de pasarse horas en busca de la palabra perfecta para el texto que estaba redactando. Buena muestra de ello es su obra más importante, la citada 'Madame Bovary', en cuya creación tardó cincuenta y seis meses.

Por su parte, en 'Herodías, el mundo antiguo', Flaubert recupera la leyenda bíblica para construir un hermoso relato que publicó en el volumen 'Tres cuentos' acompañado por 'La leyenda de San Julián el Hospitalario' y 'Un corazón sencillo' en 1877. Por entonces, atravesaba una etapa de sequía creativa y no se sentía ya con fuerzas para escribir un relato extenso.

En 'Herodías', el escritor galo además retornaba al mundo clásico que ya tratara en la mencionada 'Salambó', con la cual emparenta por su exotismo. El tratamiento que Flaubert hace del tema se centra en la debilidad del tetrarca Herodes Antipas: temiendo la reacción del pueblo, no se atreve a ejecutar al prisionero que tiene por haberle reprochado su pecaminosa unión con Herodías y Salomé y que no es otro que Juan el Bautista, considerado un profeta por las masas. Como en todas las obras del autor francés, el estilo, preciso y perfecto, brilla extraordinariamente.

Fuente: Kirjasto.

Foto: Frédéric Bisson.