La gata de Lawrence Ferlinghetti

Lawrence Ferlinghetti trasciende la discursividad de la poesía beat para expresar en su poema La gata, la comprensión de este animal doméstico, de gran belleza y sensibilidad. En el poema contempla a su mascota quien se enseñorea del espacio, permanece ensimismada, pero hace pausas para dirigir la mirada al poeta, demostrando que está pendiente de él y que le comprende.

Lawrence Ferlinghetti (New York, 1919) es uno de los primeros poetas beats, que como Kerouac, llega por momentos a salir de la pesada discursividad y recurrencia del beat para condensar su poética de forma lúdica; un poema suyo con estas características es La gata, donde este animal aparte de servir de compañía al poeta, inspira los secretos arcanos del universo, que puede intuir. La gata es misteriosa como la esfinge, se acicala con mucha paciencia y oyendo el universo, prefiere la vida casera.

En este poema, la gata juega con el tiempo, como si no existiese, impone su majestad por su belleza y gracia al semejar a una esfinge. Este animalito comunica al poeta con misterios arcanos, pero no necesita trascender el medio material de su hogar, pues la gata está cómoda en el, marcando los rincones con su encanto y presencia. La gata se comunica con la dimensión espiritual, esto es importante para la beatitud beat y es un rasgo que le distingue de otros animales, pues maneja a discreción su poder.

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La gatidad: El ser del gato que nos acompaña paradójicamente resulta tan cotidiano, pero al mismo tiempo tan misterioso y trascendental, sólo descifrable por espíritus sensibles. La gata puede apartarse del mundo, aún estando allí frente a nosotros, como en un estado de meditación trascendental o de viaje astral. En esta actitud la gata es dueña de su ser y de su independencia, pero el ser gato también es ser solidario, pues se da un momento para girar su cabeza y mirar al poeta que la contempla.


El ser del gato está cargado de espiritualidad, ve los fantasmas, está pendiente del mínimo movimiento de los insectos, que la mitología nórdica comunica al mundo de los seres elementales, como elfos, hadas y duendes. Esta videncia se atribuye a la gata porque sabe estar relajada y porque en su visión detecta colores, reflejos y sombras que no capta con facilidad el ojo humano. En el poema, la agudeza auditiva de la gata llega a la hipérbole de captar el zumbido del universo, otro valor de la gatidad.

Mientras los beat estudiaron las religiones orientales, se dieron cuenta que el budismo, una religión que evitaba la violencia contra los animales, también reconocía la capacidad para meditar de los gatos, esto no es arbitrario, la disposición de los gatos a meditar se basa en su facilidad para relajar todo su cuerpo, lo que viene por instinto y es favorecido por la increíble elasticidad que también les  facilita la tarea de acicalarse con minuciosidad, parsimonia y con disfrute de esta labor.

  

La compañía: El gato es un ícono universal de la literatura, muchos poetas han homenajeado su compañía, su belleza, y su cariño desinteresado que los hace únicos en el mundo. El gato doméstico se humaniza por el contacto con su amo, se compenetra con él y lo entiende aún en su silencio. La gata sabe cuando su amo le necesita, después de mirarlo y comprobar que está bien, le da la espalda para seguir lamiéndose o dormir. Kipling en su cuento el gato que caminaba solo, esbozó el origen de su compañía.

El cuento mítico de Kipling es ingenioso, pero este poema le da más dignidad al gato, le hace dueño de su soledad, con una majestad que ya quisieran demostrar los monarcas, pues ellos se enseñorean de su entorno y su tiempo, mientras ningún rey puede demostrar su realeza estando sólo, pues no indicaría el nivel de su poder. El gato acompaña en la oscuridad y en la luz, incluso mucha gente duerme placidamente junto a estas mascotas, para los que tienen gatos el mundo esta incompleto sin ellos.

Ha sido necesario humanizar el arte con el amor a los gatos, pues en todo el mundo aún queda gente mezquina que los odia envidiosa de su belleza y elegancia. En la literatura la compañía del gato ha alcanzado niveles heroicos con el gato con botas de Charles Perrault, donde la inteligencia del minino salva a su amo del hambre y la pobreza. Este poema salva a Ferlinghetti de la pesada discursividad que compartió con Ginsberg y Kerouac, cuyos textos recargados parecían ladrillos tediosos y saturantes.

La apropiación del espacio: La gata puede sentir el vació del espacio interestelar y su movimiento, ver sombras en un rayo de luz e interpretar la voluntad de su amo. Todo este poder le hace dueña del espacio, la casa del poeta se subordina a la mascota, que impone su feliz compañía. El poema presenta una luz a la interpretación de este ceder el espacio a la mascota, y es que no es debilidad ni tontería, sino una inteligencia vital, que permite al dueño de un gato compartir su territorio con el en armonía.

Con este poema tanto como con los haikus de Kerouac, los beat comunicaron la espiritualidad que propugnaban en su discurso. A un nivel mayor de espiritualidad del común de los mortales, el ser humano se da cuenta que el espacio natural y el que el construye no es sólo para él, sino también para los animales y con mayor razón, los seres domésticos que dependen de nosotros. El contacto con los gatos, nos enseña que ellos no se apropian del espacio por ambición, solo para relajarse y trascenderlo.

Este poema bien logrado, sintetiza el espacio doméstico en los ambientes hogareños y la estufa, cuya cercanía brinda calor a la gata. Esta mascota, dotada de videncia en el poema tiene la suficiente humildad para sentirse a gusto con un espacio personal, un rincón donde se sienta libre y pueda acicalarse, lamerse, estirarse, meditar posando como esfinge y también estar pendiente del poeta, su amo, a quien decodifica en gesto y pensamiento. Quede este poema como homenaje a la gatidad.

Conclusión: La gatidad es la condición del ser única de los gatos, que solo se puede aprehender compartiendo nuestro espacio con ellos y devolviéndoles el afecto que nos dan. La gata del poema es un ser excepcional, vidente, majestuosa, elegante, paciente y despreocupada, se enseñorea de cualquier espacio que ocupa y lo comunica a la totalidad del universo por su agudísima percepción, completan las virtudes de la mascota la compañía y entendimiento que muestra hacia su dueño.

Fotos:

"lawrence_ferlinghetti" de famouspoetsandpoems.com

"ferlinghetti" de wearduringorangealert.blogspot.com

"gata" de mascotas.org

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