He dejado descansar tristemente mi cabeza de Emilio Westphalen

Westphalen escribe un poema donde el Eros es visto en su integridad, en acción con movimiento y reciprocidad de afecto y revalorado en su aspecto del descanso, como momento de sueño de la pareja u oportunidad de contemplación mutua de los amantes. Westphalen presenta a dos amantes delicados, donde el episodio sexual es enunciado por el hombre para destacar las virtudes de la amada como ternura, belleza y delicadeza.

Emilio Adolfo Westphalen (Perú, 1911-2001), poeta de influencia surrealista, fue en vida un intelectual presente en el quehacer cultural peruano. Su poema He dejado descansar tristemente mi cabeza, narra el ansia y la satisfacción por el Eros, recrea la apropiación del cuerpo de la amada en un acto tierno y dulce, a la vez vital y lúdico por el lenguaje afectivo. La amada es un ave, una rosa que representa la poesía y ha cedido a la pasión del yo lírico evitando la huída para compenetrarse al amante.

Emilio Adolfo Westphalen

Emilio Adolfo Westphalen

El cuerpo del amante se metamorfosea en objetos naturales como ramas para cortarle el paso a la mujer y retenerla, el paisaje natural es el paisaje del deseo, del Eros cumplido y satisfecho. En este desborde del encuentro amoroso, el yo poético emplea su corazón y su cerebro, en la metonimia de cabeza, está en mente y acto, es un amor que lo tiene muy activo pues lo actualiza en pensamiento y sentimiento. El yo poético reconoce que el Eros es el destino mutuo de los enamorados, cuyo tiempo esta subordinado a él.

La delicadeza: Westphalen tiene un estilo muy depurado, ya que el muestra la influencia de la vanguardia de César Vallejo y el simbolismo de José María Eguren. El amor es un proceso y un acto lleno de finura, la amada es nombrada como una bella ave, una corza frágil cuyos cuernos están por crecer, porque revela ternura, y la rosa grande, símbolo de la poesía. Incluso el yo poético como amante es delicado, pues se ha rendido al Eros, ha desplegado todas sus fuerzas para retener a su lado a su amada y unirse a ella.

El yo poético siente que ha cruzado un río para encontrar a su amada, que ha abandonado su cuerpo y el aire no puede detenerlo. Westphalen rescata el lado espiritual del amor, que a fin de cuentas genera la empatía con el sujeto de deseo, que llega a ser la pareja en la relación. El amor es totalizante, está recreado en cuerpo y espíritu, es acto pero también un estado vital, en tanto en el poema representa conciencia y razón de ser para los enamorados, ellos se actualizan leves trascendiendo el Eros de sus cuerpos.


El Eros en este poema se sublimiza por el nivel espiritual, el alma del yo poético participa de esta actividad cuando se agota su cuerpo, es como la mano que sale libre del guante. Con la delicadeza por el relieve espiritual, el alma busca ser y sentir el amor en toda su extensión y dimensión. El cuerpo y la mente busca un descanso, tierno pero triste, pues no puede traspasar sus límites de vigor, los amantes descansarán juntos al final del encuentro amoroso como reflejo de la compenetración de ambos.

La ternura: La amada se vuelve un personaje, enunciada por la voz del yo poético, ella es la frágil corza en desarrollo, un ser tierno que une su Eros al de su amante. Aun no afloran los cuernos de la corza, no puede defenderse del mundo. Esta fragilidad marca la empatía entre ambos seres delicados. La ternura es una actitud vital en el poema, ya que el estilo es delicado, no busca ser una exhibición de erotismo de un poema confesional, por el contrario trata de reflejar el ethos de los amantes consumada la pasión.

Universidad Mayor de San Marcos, donde ejerció docencia

Universidad Mayor de San Marcos, donde ejerció docencia

Este amante es un hombre tierno, sensible, lo que desea es actualizar el contacto con su amada, recrearlo, y lo hace porque considera el amor hacia ella un bien y un fin en sí mismo. La ternura implica delicadeza y decencia, es decir mantener el tono elevado en el poema, esta consideración la resumió muy bien Ezra Pound al decir sobre los fanfarrones del sexo en la poesía, que “están pregonando su sexo como si recién lo hubieran descubierto”. Por supuesto, Westphalen está en el lado del decoro.

Tampoco es un alarde de poses a lo Kamasutra, es la celebración del Eros, con su toque sublime. El Eros se representa como sueño y realidad, está en el espacio onírico cuando ambos duermen el recostando su cabeza en ella después del juego amoroso. Aun al dormir pueden soñar con su amor. También el sexo requiere descanso, como un periodo de recuperación, de recarga y de contemplación de la pareja en el lecho. Westphalen cuida el tono del poema para endulzar el amor que recrea entre los amantes.

El descanso del Eros: Sin necesidad de graficar, el acto sexual está consumado y los amantes descansan satisfechos. En este dialogo, el recuenta como ha hecho para ganar a su mujer y tenerla a su lado. Tiene que contemplarla en sus virtudes, la ternura y la belleza, que la actualizan como un bien escaso. El descanso repone la parte física del esfuerzo, ya que en el acto que es reconstruido, el la ha tenido que cercar con sus brazos como murallas para gozarla al máximo y tener todo el roce de su presencia.

Lima, ciudad del autor

Lima, ciudad del autor

El fin del acto sexual se compara a una pequeña muerte, traducida en un cansancio del cuerpo, los huesos y la voluntad. Todo el ser del amante debe darse un respiro, para que ella caiga de nuevo en él y la aprehenda. Dentro del estilo surrealista, el Eros está narrado de la siguiente manera; la acción de la cópula pertenece a la vigilia, a la realidad tangible y el sueño es el descanso reparador, que tiene que venir por naturaleza. El sexo  está recreado totalmente en movimiento y reposo, desde la conciencia del amante.

El descanso que es la perspectiva desde la cual se enuncia el poema, lo suaviza, le da credibilidad, pues presenta los dos polos del amor, descanso y acción. Este descanso implica tristeza por connotación del título del poema, pues el ser del amante se estremece al constatar la contingencia de su resistencia física. El descanso es obligado, viene por la naturaleza y está rescatado por el tono elevado del poema. Sin embargo, este descanso no implica el final total del Eros, pues este puede recomenzar.

Conclusión: Westphalen aborda con delicadeza y elegancia el descanso tras el acto sexual, después de haber gozado con la amada, de hacerla suya y aprehenderla tiene que ser contemplada. Ella también descansa del esfuerzo, ambos necesitan la recuperación para recomenzar y compenetrarse en cuerpo y alma. El Eros se recrea en su naturaleza como un ciclo de acción y reposo, y el descanso como otra suerte de dialogo entre los amantes, que siguen con sus cuerpos en contacto en el sueño.

Imagen Westphalen: HAZapata en Wikipedia
Imagen Universidad: Kanon6917 en Wikipedia
Imagen Lima: Christian911 en Wikipedia